Zombis académicos
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Un día, mientras navegaba por internet, se encontró con un anuncio que le llamó la atención. Decía: "¿Eres un mal estudiante? ¿Quieres aprobar los exámenes haciendo lo mínimo posible? ¡Descarga ya la guía de supervivencia del mal estudiante y consigue el éxito académico sin esfuerzo!"
Teclus no se lo pensó dos veces y pulsó el botón de descargar. Al instante, recibió un archivo en su ordenador con el título de "La guía de supervivencia del mal estudiante". Lo abrió con curiosidad y empezó a leer.
La guía era una especie de e-book, que tenía un público muy definido: los malos estudiantes como él. Contenía consejos, trucos, estrategias, hábitos y otros secretos prácticos y útiles, pero también contados en clave de humor, para que los malos estudiantes pudieran aprobar los exámenes haciendo lo mínimo posible y de forma amena, para que no perdieran irremediablemente la poca motivación que les quedaba pero que había sido suficiente para hacer click en descargar la guía.
Teclus se quedó fascinado con lo que leía. La guía le enseñaba cómo elegir las asignaturas más fáciles y los profesores más benevolentes, cómo hacer amigos inteligentes y "aprovecharse" de ellos, cómo copiar en los exámenes sin que le pillaran, cómo hacer trabajos y presentaciones sin esfuerzo, cómo negociar con los profesores y pedir favores, cómo aprovechar las oportunidades de recuperación y los exámenes finales, cómo motivarse y divertirse mientras se estudia lo mínimo, cómo hacer exámenes de desarrollo sin saber nada y cómo hacer exámenes tipo test sin estudiar. También le explicaba cómo relajarse antes y después de un examen y cómo controlar el estrés, los nervios, la ansiedad, la incertidumbre y la respiración. La guía decía así:
“Elegir las asignaturas más fáciles y los profesores más benevolentes: cuando tienes la posibilidad de elegir optativas en la universidad o asignaturas en bachillerato. Esta decisión se suele tomar al principio del curso y es trascendental porque marca todo tu futuro y te puede complicar mucho la vida o, por el contrario, facilitártela. Nunca abarques más de lo que realmente puede hacer. Puedes ser preferible escoger una asignatura menos útil o que te gusta menos pero que es más fácil y te permitirá ser persona el resto del curso y centrarte en las demás asignaturas o actividades que realmente te importan. También es crucial el profesor/a que lleva la asignatura y sus condiciones, requisitos o criterios para aprobarla. Esto también es crucial porque identificar las asignaturas fáciles de aprobar hará que, realmente, las apruebes con el menos esfuerzo posible. Por ejemplo, si hay asignaturas que se aprueban solamente yendo a clase y haciendo un trabajo final, esas son, definitivamente, las más fáciles de aprobar, ya que no te la tienes que jugar en un examen.
Hacer amigos inteligentes y “aprovecharse” de ellos: cuando estas rodeado de responsables y buenos estudiantes, inconscientemente se genera una influencia en ti que hará que también se te contagie algo de estos y de que, en el peor de los casos, te puedan dejar algún que otro apunte, resolver dudas y hasta explicarte algunos conceptos complejos. Los amigos están para apoyarse, y sí, puede que frecuentemente te ayuden a ti, pero quizá seas tú el que le salve la vida a alguien a alguien en clase.
Copiar en los exámenes sin que te pillen: esta estrategia no es recomendable por los riesgos que conlleva, pero existen algunas situaciones ideales que pueden fomentarse de manera “natural” y que sí pueden ser propicias para copiar. Por ejemplo, una de estas situaciones es al final del examen, donde puedes aprovecharte del caos final, cuando todo el mundo empieza a salir y se entregan todos los exámenes, en esos momentos de caos y distracciones, puedes conseguir preguntar a alguien y obtener las respuestas que necesitas a última hora para rascar unos puntos, pasando desapercibido simplemente como un estudiante que todavía no ha terminado de escribir mientras los demás entregan. Otra situación natural que puedes aprovechar es cuando alguien pregunta algo, sobre todo si está en la otra punta de la clase respecto de ti, donde ni los oídos ni la vista del profesor llegan a ti. Situaciones como esta siempre son una oportunidad y, si te pones de acuerdo con tus amigos, puedes llegar a generarlas y utilizarlas a tu favor.
Hacer trabajos y presentaciones sin esfuerzo: utiliza la tecnología para facilitar tanto la gestión como la organización de la información y de tus tareas. Es más fácil que nunca reunir información y utilizar diseños vistosos que harán que tus trabajos académicos y presentaciones tengan un look profesional en cuestión de minutos.
Negociar con los profesores: la buena educación, la asertividad y las habilidades de negociación y mediación te llevaran casi siempre a obtener pistas sobre cómo van a ser los exámenes, cambiar fechas para ganar tiempo o incluso conseguir que el profesor/a haga un examen más sencillo o hasta que te deje caer disimuladamente alguna que otra pista en mitad de la prueba.
Aprovechar las oportunidades de recuperación y los exámenes finales: hay asignaturas cuyos exámenes globales y de recuperación son muchísimo más sencillos que los exámenes de evaluación continua e incluso contienen preguntas repetidas de los exámenes del actual curso o de los anteriores. Renunciar a todo para jugársela a una carta a final del curso es arriesgado, pero si tomas esta decisión estratégicamente, te puede ahorrar mucho trabajo y tiempo a la espera de una mejor situación para aprobar en el examen final.
Motivarse y divertirse mientras se estudia lo mínimo: hoy en día, ciertamente, estamos entrenados en trabajar en modo multitarea, de manera que puedes llegar a estudiar mientras escuchas música, tienes la televisión puesta u otras fuentes de ocio que pueden ayudarte a empezar a estudiar. Al fin y al cabo, es mejor estudiar de esta manera que no estudiar nada. Si engañas al cerebro, podrías acabar cerrando esa fuente de ocio y poniéndote a estudiar en serio aunque sea un rato. También hay estrategias para intentar estudiar, ofreciéndote recompensas, como por ejemplo, estudiando media hora y después haciendo una actividad de ocio durante otra determinada duración de tiempo. Estos hábitos y tácticas harán que lo poco que estudies sea una tarea más llevadera.
Hacer exámenes de desarrollo sin saber nada: honestamente, si no sabes nada de nada, lo tienes realmente difícil, pero a poco que hayas ido a clase, te suene algún concepto y te hayas mirado algo de teoría, podrías ser capaz de rascar unos cuantos puntos. También hay técnicas para rellenar el espacio disponible respondiendo con palabras vacías, repitiendo lo que dice el enunciado, usando afirmaciones inventadas y enrevesadas, cambiando de tema o mezclando temas que pueden estar relacionados o incluso usando una letra grande.
Prepararse exámenes tipo test sin estudiar: existen técnicas para adivinar las respuestas correctas, como la regla del 25%, el método del descarte, el truco de la letra C, o el de la respuesta más larga, las respuestas con errores gramaticales, las respuestas trampa y las respuestas que son respondidas en otras preguntas. También hay metodologías para hacer un seguimiento de las preguntas que te generan dudas, las que con seguridad están bien o mal y revisarlo todo ello al final haciendo un uso eficiente del sistema de puntuación, como por ejemplo, respondiendo a todas las preguntas si la cantidad de puntos que restan es poca y te compensa la posibilidad de conseguir acertar al responderlo todo o casi todo.
Relajarse antes del examen: es fundamental descansar antes del examen. Ya es tarde, a última hora no vas a hacer nada que no hayas hecho ya. Céntrate en controlar el estrés, los nervios, la ansiedad, la incertidumbre y en otros objetivos como gestionar la respiración, tener una mente positiva, llegar con tiempo a la prueba, alimentarte bien, etc.”
Estas eran solo algunas de las partes de la guía, pero contaba con mucha más información. Además, también incluía los testimonios de malos estudiantes que habían logrado aprobar con éxito gracias a ella.
Teclus se sintió muy afortunado de haber encontrado esta guía tan mágica. Nunca jamás había parado a pensar en la mayoría de los trucos que en ella se desvelaban, no había tenido esa picardía ni había reparado en los recursos existentes, interesantes y divertidos que existían para “estudiar” con el menor esfuerzo posible. Decidió seguirla al pie de la letra y poner en práctica todos sus consejos. Al principio, le costó un poco adaptarse, pero pronto se dio cuenta de que la guía funcionaba de maravilla. Sus notas mejoraron notablemente y todo el mundo estaba mucho más feliz, tanto sus profesores, como padres y amigos. Todo el mood de su entorno había mejorado. Teclus se convirtió en el rey de los malos estudiantes.
Sin embargo, lo que Teclus no sabía era que la guía tenía un precio. No un precio económico, pues era “gratis”, sino otro tipo de coste. Cada vez que la usaba, perdía un poco de su inteligencia, creatividad, personalidad y alma. La guía le estaba robando su esencia, su antiguo ser, sin que él se diera cuenta. La dichosa guía se alimentaba de la pereza, la desidia, el engaño y la mediocridad de los malos estudiantes. Su objetivo era crear una generación de zombis, incapaces de pensar por sí mismos, de cuestionar el sistema, de innovar, de soñar y de cambiar el mundo. La guía convertía a los malos estudiantes en buenos que eran copias unos de otros, que eran correctos, que todo lo hacían simplemente bien. La guía se erigía como una crítica al sistema educativo actual que no se adaptaba a las necesidades e intereses de los alumnos, y estaba acabando con el fracaso escolar, a la par que aleccionaba y formaba a zombis académicos que formarían parte de la sociedad una vez graduados.
Un día, Teclus se despertó y se dio cuenta de que no recordaba nada. No sabía quién era, ni dónde estaba, ni qué hacía. Solo tenía una cosa en la mente: la guía de supervivencia del mal estudiante. La cogió y la abrió, esperando encontrar alguna respuesta. Pero lo único que vio fue una página en blanco, con una frase escrita en rojo: "Felicidades, has seguido exitosamente la guía de supervivencia del mal estudiante. Ahora eres uno más de los nuestros. Abre la última página de la guía y obtendrás las respuestas que buscas sobre qué hacer a continuación".