Stranger parties
Share
La segunda amiga se disfrazó de berserker, una guerrera que no teme a la muerte. Este disfraz fue fácil porque los berserkers luchan sin casi armaduras y pocas armas más allá de sus puños o un par de hachuelas.
Otra amiga se disfrazó de esgrimista. En la batalla porta un a espada, sable o florete. En la fiesta, una caña fina hizo las veces de espada. Se dice que los esgrimistas son especialmente ágiles y son capaces de acortar distancias en un suspiro así como mantener a raya al rival.
El cuarto amigo se disfrazó de herrero. De hecho, fue el que fabricó las armas de sus compañeros. El herrero se rehúsa a participar en las guerras directamente, ya que brinda su apoyo a los ejércitos con arte del martillo y el yunque. Es un disfraz relativamente fácil de hacer porque basta con algunas ropas ligeras de época, unos guantes y algunos otros atavíos de herreros fáciles de fabricar, como una faltriquera con agua para refrescarse del calor del honor de trabajo.
Y el quinto y último de todos los amigos se disfrazó de caballero dragón. Este fue el más difícil de hacer, porque el susodicho llevaba alas y armadura completa con detalles de dragones. Son guerreros dedicados en cuerpo y alma a la guerra, y tanto o más esfuerzo y entrega tuvo que dedicarle el amigo a fabricarlo. Se dice que los caballeros dragones protegen los cielos y la tierra utilizando sus poderes draconianos para explorar, sorprender a los enemigos por la retaguardia y, sobre todo, alcanzando lugares imposibles para el resto de tropas.
Así, los cinco amigos acudieron a la fiesta de Halloween. Al llegar, les dijeron que la fiesta no era medieval, sino romana. Y que tampoco era Halloween, sino la fiesta de Pascua. Los amigos se quedaron con la boca abierta y se preguntaron como los cinco habían podido confundirse de fecha y de temática de la fiesta.
Aun asi, les dijeron que pasasen, que no pasaba nada. Los amigos entraron en la casa, donde se sentían un poco fuera de lugar y se pusieron a buscar a los demás amigos con los que habían quedado, pero no los encontraron por ninguna parte. Resulta que la casa no era la de sus compañeros, sino la de unos desconocidos que también habían organizado una fiesta. Los amigos se habían metido en la fiesta equivocada, ¿cómo podía ser que hubieran cometido los cinco una triple equivocación?
Los anfitriones les preguntaron quiénes eran y qué hacían allí. Los amigos intentaron explicar su error, pero nadie les creyó. Pensaron que era una broma o una excusa para colarse en la fiesta.
Así pues, los echaron de la casa y les recomendaron encarecidamente que buscasen una fiesta, con una temática y unos amigos que fueran los correctos. Salieron corriendo, avergonzados y asombrados por lo que había sucedido y echaron las bronca los unos a los otros. Todos dijeron que se habían fiado los unos de los otros y que por eso no se habían asegurado de los detalles, dando por hecho que estaban bien.
Después de lo que había pasado, se juraron que nunca más volverían a quedar sin comprobar perfectamente los pormenores de la quedada.
Pasó el tiempo y los cinco amigos decidieron darse una nueva oportunidad para disfrutar de una fiesta.
Es Navidad y los cinco han decidido asistir a una fiesta de disfraces de superhéroes. Esta vez, parece ser que todos confirmaron que estaban seguros de los datos de la fiesta.
El primero de todos decidió disfrazarse de Spiderman, un héroe ágil y valiente que usa sus telarañas para balancearse por la ciudad y combatir el crimen. El disfraz no era sencillo porque había que coser un traje ajustado y una máscara con ojos blancos.
La segunda amiga se disfrazó de Wonder Woman, una heroína fuerte y noble que proviene de una isla de amazonas. Este disfraz fue fácil porque solo necesitaba de un vestido rojo y azul con una estrella, unas botas altas, un lazo dorado y una tiara.
Otra amiga se disfrazó de Batman. En la noche, se convierte en un vigilante enmascarado especialmente hábil y con gran sentido de la justicia, que usa su inteligencia, su dinero y tecnología para proteger Gotham de los villanos. En la fiesta, una capa negra, una máscara con orejas de murciélago y un cinturón hicieron las veces de disfraz. Unas mallas negras también.
El cuarto amigo se disfrazó de Iron Man. Fue el mismo que iba de herrero en la fiesta medieval de Halloween y esta vez también se encargaba de fabricar y comprar los disfraces de sus compañeros. Iron Man es un genio inventor que usa una armadura metálica con armas y propulsores para volar y luchar; no es casualidad que fuera su disfraz, pues también era inteligente y tenía algo de inventor, y lo había demostrado con su pericia fabricando los disfraces. El disfraz de Iron Man era relativamente fácil de hacer porque bastaba con unas latas de refresco, unos cables y unas luces led para simular el reactor Arc y los repulsores, y unas mallas para el resto del traje que simulaban ser armaduras. Todos los disfraces se apañaban fácilmente con unas buenas mallas, ese sí que era un buen invento.
Y el quinto y último de todos los amigos se disfrazó de Hulk. Este fue el más difícil de hacer, porque el susodicho tenía que pintarse todo el cuerpo de verde y rasgar unos pantalones vaqueros. Hulk es un monstruo gigante y furioso que surge cuando el científico Bruce Banner se enfada. Es un héroe capaz de destrozar cualquier cosa con su fuerza bruta y resistir cualquier daño.
Así, los cinco amigos acudieron a la fiesta de Navidad, pero cual fue su sorpresa cuando, una vez más, al llegar, les dijeron que la fiesta no era de superhéroes, sino de villanos. Y que tampoco era una fiesta de Navidad, sino de Halloween. Estaban realmente preocupados. Entraron corriendo para encontrar a los amigos con los que habían quedado, pero tampoco estaban y no conocían a nadie: también se habían vuelto a equivocar de lugar de la fiesta.
¿Realmente era posible que los cinco hubieran podido equivocarse de nuevo en todo, después de haber confirmado que los datos eran correctos? Algo extraño pasaba y estaban decididos a averiguarlo.
Los cinco se fueron a casa de uno de ellos que vivía cerca y se pusieron a revisar sus móviles y agendas para comprobar dónde y cuándo habían quedado para las fiestas, es decir, para cotejar todos los datos. Querían averiguar cómo habían podido confundirse tanto y tan seguido. Pero lo que descubrieron les dejó helados.
Resulta que en sus móviles y en sus agendas aparecían los datos correctos de las fiestas: la fecha, el tema, la dirección, todo. No había ningún error ni ninguna contradicción. Entonces, ¿cómo era posible que hubieran ido a las fiestas equivocadas?
Los amigos se miraron entre sí, desconcertados y asustados. ¿Acaso alguien les había borrado la memoria? ¿O les habían engañado de alguna forma? ¿O había algo más oscuro y siniestro detrás de todo esto?
Decidieron investigar el asunto y se pusieron en contacto con los otros amigos con los que habían quedado para las fiestas. Les preguntaron si ellos habían ido a las fiestas correctas y si les habían visto allí. La respuesta fue sorprendente: sí, ellos habían ido a las fiestas correctas y sí, les habían visto allí. Incluso tenían fotos y vídeos donde aparecían los cinco amigos disfrazados y divirtiéndose.
El grupo no podía creerlo. ¿Cómo era posible que hubieran estado en dos sitios a la vez? ¿Acaso había unos dobles suyos que les habían suplantado? ¿O es que habían viajado en el tiempo o en el espacio sin darse cuenta o algo así?
Se dieron cuenta de que estaban ante un misterio que desafiaba toda lógica y explicación, así que decidieron que lo resolverían costase lo que costase. Lo que no sabían es que se iban a enfrentarse a una realidad mucho más extraña y peligrosa de lo que jamás hubieran imaginado, donde todo podía cambiar en un instante.
Sabiendo precisamente que el foco que todo lo originaba eran las fiestas, decidieron apuntarse cuanto antes a la fiesta más cercana que hubiera montada por quien fuera en el calendario. No importaba la temática, el lugar o la fecha, simplemente necesitaban recrear un nuevo escenario que poder estudiar e investigar. Una nueva oportunidad para capturar esos incomprensibles instantes donde todo estaba equivocado.
Y así comenzó la extraña investigación de cinco amigos aparentemente muy despreocupados, que siempre se equivocaban al elegir las fiestas a las que iban... pero que resulta que al final no eran tan despistados y dejados como parecía, pues había algo más, oculto y acechante, que estaba confundiendo todo aquello que creían saber cuándo quedaban para ir a aquellas dichosas fiestas.