La librería de los libros prohibidos

Entré en la librería por curiosidad, sin saber lo que me esperaba. El cartel decía "Libros Prohibidos", y me intrigó el concepto. ¿Qué clase de libros estarían prohibidos en esta época? ¿Qué secretos ocultarían sus páginas? Con internet, yo diría que era casi imposible no tener acceso a cualquier conocimiento, a no ser que solo estuviera recogido en un libro en formato físico, claro...

La librería era pequeña y oscura, con estanterías llenas de volúmenes antiguos y polvorientos. El ambiente estaba sobrecargado y no daban muchas ganas de plantar la mano en uno de esos libros con una capa de un centímetro de depósitos de dios sabe qué después de tanto tiempo sin que nadie los tocara ni limpiara.

No había nadie más que el librero, un hombre mayor y delgado, con una mirada penetrante y una sonrisa maliciosa escondida bajo una espesa y larga barba blanca. Me saludó con un gesto y me invitó a explorar la colección, sin dedicarme mucho más que unos segundos en mirarme, eso sí, clavando su mirada en mis ojos.

Me acerqué a una de las estanterías y cogí un libro al azar. Era un tratado sobre magia negra, escrito en un idioma desconocido y con símbolos extraños. Lo abrí y sentí un escalofrío. Las páginas estaban como manchadas de sangre y tenían un olor muy seco, que cuando penetraba los pulmones parecía robarte el resto de oxígeno. Lo cerré de golpe y lo devolví a su sitio enseguida.

Seguí mirando otros libros, y me sorprendí al ver que todos eran igual de perturbadores. Había libros sobre sectas, rituales, herejías, conspiraciones, crímenes, perversiones, rebeliones, maldiciones, ocultismo... Todo lo que podía ofender, escandalizar, provocar el horror o perturbar de alguna otra manera al lector, estaba ahí.

Me pregunté quién compraría esos libros, y por qué o quién querría consultarlos y para qué. Supongo que muchos tipos de personas o gente rara, cuanto menos, peculiar. Desde luego, no eran libros que pudieran encontrarse fácilmente en otras librerías que hubiera visitado antes.

Decidí salir de aquel tenebroso lugar, sintiéndome un poco incómodo y, para qué mentir, asustado. Me dirigí a la puerta, pero el librero me detuvo.

- ¿Ya te vas? -me preguntó-. ¿No te interesa ningún libro?

- No, gracias -respondí-. Solo estaba mirando.

- Vaya, qué pena -dijo el librero-. Pensé que eras uno de los nuestros.

- ¿Cómo uno de los vuestros? -repetí, confundido.

- Sí, uno de los que aprecian el valor de estos libros, de los que se atreven a leer lo que nadie más lee. Nosotros... tenemos un club. Por tu mirada, tienes pinta de ser un chico muy curioso.

- ¿Qué club? -pregunté, intrigado.

- Ah, sí, así me gusta, no me había equivocado contigo. Mis ojos nunca se equivocan. Nuestro club no es otro que el club de lectura de los libros prohibidos. Toma el mismo nombre que la biblioteca, sabes chico -respondió el librero-. Un club exclusivo, reservado solo para los más literariamente temerarios, según a quien le preguntes. Abrimos cada noche, al echar el cierre aquí, y compartimos nuestras impresiones, experiencias y secretos sobre todo lo que leemos.

- ¿Y cómo se entra en ese club? -pregunté, sintiendo una extraña atracción.

- Es muy sencillo -dijo el librero-. Solo tienes que comprar un libro, cualquiera de los que hay, y leerlo. Luego, vuelve a la librería a la hora del cierre, y te abriré las puertas al club. ¿Vendrás, chico? Te estaré esperando.

Me quedé pensando unos segundos. La propuesta me parecía tentadora. Me causaba mucha intriga. ¿Sería peligroso? No creo que lo fuera... más bien parecía que se trataba de un grupo de frikis en torno a estos libros “prohibidos”, pero podía ser divertido descubrir qué es lo que realmente hacían en ese club.

Miré al librero, que me observaba con expectación.

- Está bien, me llevo ese mismo. Vendré un día de la semana que viene por la noche, ¿está bien? -pregunté con algo de indiferencia.

- Sabia elección chico, sabia elección. No vuelvas sin leer el libro completo, ¿está claro? Termínalo. Cuando lo hagas, vuelve a la biblioteca. Las puertas del club de lectura de los libros prohibidos se abrirán para ti.

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