Paraguators
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Mediante esta nueva profesión emergente, una persona lleva el paraguas por ti, allá donde tú estés, así de simple y así de cómodo. La persona puede ofrecerse directamente desde páginas de oferta y demanda, desde cualquier página personal, blog, red social o contacto e incluso mejor, a través de la creación de una aplicación. Es el nuevo Globo de los paraguas, te envían a un portador de paraguas donde y cuando lo necesites. Con unos buenos contactos, el emprendedor podría incluso tener un espacio publicitario en la sección meteorológica de cualquier telediario.
El principal problema que afronta este emprendedor es el tiempo, cuando este tenga a mal hacer soleado y despejado. Además, en caso de lluvia, la competencia son todos aquellos amigos, familiares y buenos samaritanos anónimos que se presten a ofrecer el abrigo de un paraguas a otras personas. También los techos y cualquier tipo de cubierta que pueda proporcionar el más mínimo cobijo, como una bolsa. Sin duda, ser un sujetador o portador de paraguas tampoco es una tarea fácil y no es para todos.
El cliente querrá permanecer a resguardo de la lluvia, pero no de cualquier forma ni a cualquier precio, sino mediante un paraguas acorde con su estilo y personalidad. Se puede crear un catálogo con varios paraguas a elegir según los gustos del cliente y la ocasión.
De la misma forma, la persona que lleva el paraguas también deberá ir con un estilo acorde a dichas circunstancias. El mundo del paraguas puede ser apasionante y muy rico. Déjame decirte que un estilo vintage te ayudará a marcar el estilo que necesitas en esa ocasión tan especial.
Atención, no todo es protegerse de la lluvia, ¡corred insensatos! No, no es así. Hay personas que disfrutamos del agua y de ese olor tan maravilloso de la lluvia. Una llovizna, así suavecita, sí que entra bien, se agradece. Unas gotitas aquí y allá, que te mojes un poquito.
Para esas ocasiones especiales en las que quieres estar un poco mojado, también existirá la opción de un paraguas perforado. Puede elegir el nivel de perforación, es decir, cuántos agujeros va a tener y de qué grosor, porque en función de ello va a pasar más o menos agua, lógicamente. Podrás estar protegida de la lluvia al mismo tiempo que te mojas un poquito y disfrutas del agradable clima que en bajas dosis es tan placentero. Lo mejor de la lluvia sin lo peor de un buen chaparrón, así evitarás llegar a casa totalmente chipiada y calada hasta los huesos, pero en caso de que así lo prefieras, podrás disfrutar del rostro, el cabello y la ropa ligeramente mojados. O muy mojados, todo depende de la selección de tu paraguas.
¿Y qué hay de las citas en días lluviosos? ¿No quieres ir solo, pero no sabes cómo decirlo o hacerlo? Llévate a un portador de paraguas contigo, la excusa perfecta para no ir solo y protegerte de la lluvia, sin que la otra persona repare en su existencia, simplemente, estará ahí, de sujeta paraguas.
Es importante controlar el mantenimiento de los paraguas y tener repuestos en caso de que el temporal sea inesperadamente agresivo. A la hora de cobrar por el servicio se puede establecer una tarifa fija, sean cuales sean las condiciones del cliente, o puede ser una tarifa variable en función de la ubicación del cliente, de la distancia y dificultad del trayecto a realizar, de la intensidad del temporal, del mantenimiento y elección del paraguas y de otros factores diversos.
Descárgate ya la app, donde se mostrará una red de portadores con su disponibilidad y posicionamiento, para que el cliente pueda solicitar el más cercano y si este falla, seleccionar a otro. Hordas y hordas de portadores de paraguas estarán listos en los meses más lluviosos del año. Podemos bautizar a estas legiones de nuevos profesionales como paraguators, seres sobrenaturales que han perfeccionado el manejo del paraguas hasta cotas incomprensibles para la mente humana. El arte oculto del paraguas.
Después de crear la app y de varios meses de trabajar yo mismo como portador de paraguas o paraguator, había llegado el momento de la verdad. Tenía que presentar mi proyecto final de carrera, el que me abriría las puertas del mundo laboral.
Había elegido como tema precisamente mi experiencia como portador de paraguas y como fundador de esta exitosa app que conectaba a los clientes con los portadores más cercanos y adecuados. Había analizado los beneficios económicos, sociales y ambientales de esta nueva profesión emergente, y había propuesto algunas mejoras y ampliaciones para el futuro.
Estaba nervioso, pero también confiado. Había trabajado duro y tenía un buen material. Además, contaba con el apoyo de mis amigos, familiares y clientes, que habían sido testigos de mi evolución y crecimiento personal. Entre ellos estaba Laura, la chica que me había robado el corazón desde el primer día que la vi bajo la lluvia. Ella había sido mi primera clienta, y desde entonces habíamos compartido muchos momentos juntos, bajo el paraguas o sin él.
Llegué a la universidad con tiempo suficiente para preparar todo. Me puse mi mejor traje, el que combinaba con mi paraguas favorito, el vintage que tanto le gustaba a Laura. Ella me estaba esperando en la entrada, con una sonrisa radiante y un ramo de flores. Me dio un beso y me deseó suerte. Me dijo que estaría en primera fila, orgullosa de mí.
Entré en el aula donde iba a exponer mi proyecto. Había bastante gente, entre profesores, amigos de clase, usuarios de la plataforma y algún que otro curioso al que no conocía. Me sentí un poco intimidado, pero respiré hondo y me concentré en mi presentación. Comencé a hablar con seguridad y entusiasmo, explicando los orígenes de mi idea, los obstáculos que había superado, los resultados que había obtenido y las propuestas que tenía para el futuro. Utilicé gráficos, imágenes y vídeos, un poco de todo, para ilustrar mis puntos y no hacer una presentación sosa, sino dinámica y atractiva. El público parecía interesado y atento, e incluso hubo algunos aplausos y risas en algunos momentos. Eso me ayudó a permanecer relajado.
Terminé mi exposición con una frase que resumía mi filosofía: "No hay mal tiempo que por bien no venga". Invité a todos los presentes a probar mi aplicación, como no podía ser de otro forma, jaja... y a disfrutar de la buena lluvia con un buen paraguas.
Al terminar la presentación y me dirigí a la mesa donde estaba el tribunal de profesores que me iba a evaluar. Me felicitaron por mi trabajo y me hicieron algunas preguntas sobre algunos aspectos técnicos y económicos. Les respondí con solvencia y claridad, demostrando que dominaba el tema... debo reconocer que me lo había preparado bien, al fin y al cabo, había estado completamente implicado en ello. No obstante, me indicaron una serie de errores que había cometido en la bibliografía y algunos puntos a mejorar en la parte teórica. Eso sí, lo que es la parte práctica, la había bordado.
Finalmente, me dieron la nota: un nueve y medio. Había aprobado con matrícula de honor. No podía creerlo. Estaba tan feliz que no sabía qué hacer. Miré al público y vi a Laura levantarse y aplaudir con fuerza. Me hizo una señal para que fuera con ella. Corrí hacia ella y la abracé con fuerza. Ella me besó y me dijo que estaba muy orgulloso de mí. Yo le dije que ella era la mejor parte de mi proyecto, y que sin ella nada habría sido posible.
Salimos del aula cogidos de la mano, bajo el paraguas vintage. Fuera llovía a cántaros, pero nosotros no nos dimos ni cuenta. Solo teníamos ojos para nosotros. Entrecruzamos nuestras miradas y sonreímos. En nuestras pupilas se reflejaban las gotas de lluvia... era algo mágico que sólo podía expresarse a través de la lluvia.