Las crónicas universitarias de Sean
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Entrada 23. Me llamo Sean y tengo 25 años. Soy un chico normal, con mis aficiones, mis estudios y mis amigos. Pero hay algo que me hace diferente: el afecto en mi vida, es muy importante. Siento la necesidad de sentirme querido, pero últimamente estoy comprendiendo que no necesito ser querido por todo el mundo, sino solo por aquellos que realmente me importan, como mi familia; el afecto que necesito recibir para ser feliz está ya en gran parte cubierto por ellos, pero además, también tengo la sensación de ser aceptado en el entorno en el que me desarrollo diariamente y ello me transmite una gran comodidad.
Entrada 24. Sin embargo, hay un vacío que no logro llenar: el amor de pareja. Nunca he tenido una relación seria, solo algunas citas esporádicas que no llegaron a nada. No sé si es por mi timidez, por mi falta de confianza o por mi miedo al rechazo, pero lo cierto es que no he encontrado a nadie que me haga sentir especial, que me quiera por lo que soy y que me haga vibrar. Después de darme cuenta de que tanto mi familia como en mi entorno social me siento querido, el último punto de apoyo de afecto que me falta, diría yo que es el de pareja.
Entrada 25. No es que no valore lo que tengo, al contrario, estoy muy agradecido por mi familia. En mi familia recibo mucho afecto porque nos aceptamos, nos queremos y ello lo demostramos siendo muy cercanos. A menudo hacemos bromas, jugamos entre nosotros, representamos sucesos que nos han ocurrido en el día a día o que vimos en la televisión y que nos hicieron gracia, nos consolamos cuando lo estamos pasando mal, nos animamos y también nos felicitamos cuando las cosas van bien. Cada uno de los integrantes aportamos elementos que el resto de la familia no tiene, logrando así un equilibrio y afrontando problemas desde distintas perspectivas.
Entrada 26. Pero a veces, me siento solo. La distancia personal en mi vida es importante; aunque siempre he estado abierto a todos, valoro la soledad, la reflexión y el disfrutar del yo y del ahora sin estar constantemente pendiente de los demás y del futuro. Mi distancia personal en clase siempre es tan abierta como lo ha sido siempre, aunque no me gusta que gente con la que no tengo confianza abuse de ella; no dejo que cualquiera llegue a la distancia íntima, esto es, acordar distancias en la “distancia personal”, así como yo no trato de invadir la de los demás a no ser que tenga señales de que puedo hacerlo.
Entrada 27. Quizás por eso, me cuesta relacionarme con las chicas que me gustan. Todavía tengo que perder los complejos que no me dejaban avanzar y que a uno le importan tanto, ¿qué es lo que los demás piensan de mí?, a lo mejor es momento de dejar de importarme. Sé que no soy perfecto, que tengo mis defectos y mis virtudes, pero también sé que tengo mucho que ofrecer, que soy una buena persona, que tengo sentido del humor, soy inteligente y fiel. Solo necesito encontrar a alguien que me valore y me quiera.
Entrada 28. Hoy ha sido un día diferente. He conocido a una chica muy interesante. Se llama Claudia y es nueva en la clase. Es rubia, de ojos marrones, tiene una sonrisa preciosa y una voz dulce. Me ha llamado la atención desde el primer momento, pero no me he atrevido a hablarle aun. Sin embargo, ella se ha acercado a mí y me ha preguntado por el temario de la asignatura. Hemos empezado a charlar y me ha parecido muy simpática, culta y divertida. Tiene una mezcla entre guapa e inteligente que cuadra bastante con lo que busco en una pareja. Me ha gustado su forma de ser, que parece alegre y le gusta hacer preguntas. Es una gata curiosa, como yo. Sigo pensando sobre la distancia personal. Ante desconocidos o poco conocidos, suelo guardar más las distancias por precaución, sin embargo, todo depende del ambiente en el que esté y de la información que el otro me da cuando lo analizas. Con Claudia, he sentido una conexión inmediata. No sé si es amor a primera vista, pero sí sé que quiero conocerla más.
Entrada 29. Al final de la clase, le he pedido su número de teléfono y me lo ha dado. Me ha dicho que le encantaría seguir hablando conmigo y que podríamos quedar algún día. Me he quedado alucinado, no me lo podía creer. ¿Será posible que le guste? ¿Será posible que sea la chica que andaba buscando? Mi distancia personal general, aunque tiene ciertas bases, se ajusta automáticamente a la situación, a las condiciones del espacio y del ambiente, a lo que pienso de las personas en cuestión, a la información que me están dando en el momento y la relación que tengo previamente con esa persona y con los hechos o acciones que nos están relacionando. Pero con Claudia, toda esta teoría y reglas sobre la distancia personal parecen diluirse, es como si ciertas barreras fueran entumeciéndose y debilitándose hasta desaparecer. ¿Es posible que pueda confiar en Claudia? ¿Esta chica será capaz de anular por completo mi distancia personal?
Entrada 30. Ahora estoy en mi casa, pensando en ella. No puedo sacarla de mi cabeza. Me pregunto, ¿me estaré enamorando?, ¿llegará con ella el afecto de pareja que me faltaba? No lo sé, pero empiezo a albergar cierta esperanza e ilusión. No sé si Claudia será mi media naranja, pero de momento, estar con ella me hace feliz. Siento mariposas. Mañana la llamaré y le propondré una cita. ¿Estoy listo para una relación? Calma, vamos a ver cómo va la cosa.