Amor y castigo

Una pareja de enamorados está mirando libros en la sección de librería de unas grandes superficies. Se encuentran en la sección de género.

- Mira Violeta, ¿no era este el libro que buscabas?

- ¡Sí, lo has encontrado Isidoro! -dijo Violeta mientras su novio le acercaba el libro-. Es un poemario que me encanta. Va sobre violencia de género...

- Anda, qué curioso, no sabía que había poemas sobre ello -dijo Isidoro sorprendido.

- Claro que sí, hombre. La violencia de género sigue siendo una lacra para todas nosotras en la sociedad actual... es verdad que no es algo muy común, encontrar poemas sobre estos temas... por eso a este le tengo bastante aprecio -le explicó Violeta.

- Lo entiendo... es un problema muy importante... que además, me da la impresión de que en lugar de solucionarse, estamos yendo a peor, ¿no crees?, sobre todo por los jóvenes lo digo... la educación, me da que falla- contestó Isidoro-. Oye y dime, ¿por qué te gusta tanto este libro en concreto?

- Pues verás, esta obra hace referencia a un caso de violencia de género ficticio que se compone de tres escenas, donde primero participa el hombre, después la mujer le contesta y finalmente hablan ambos. No te quiero desvelar nada en concreto por si lo lees - le sugirió Violeta-. Además, es el libro que acaba de publicar una amiga, muy amiga mía, que lo pasó bastante mal durante una buena temporada...- le comentó Violeta-. Ella me comentó hace tiempo que lo quería escribir y yo le animé a hacerlo, ¡incluso le di algunas ideas!- exclamó Violeta.

- ¡Ay va! ¿En serio?- preguntó Isidoro.

 - Sí, sí, tal cual. Mira, voy a leerte un fragmento. El poema está abierto a interpretación, para que cada persona lo interprete como quiera y reflexione sobre el contenido que subyace. Presta atención y luego me dices qué te parece.

-Dice él-

 

Buscando la muerte como una flecha,

el alma para estar sola no está hecha,

la vida no es vida sin ti mi amada,

vengo a olvidar tu figura cromada.

 

Ella que es de piel plateada,

desea disfrutar de la vida pasada,

más ahora me sirve vislumbrada,

bajo la luz de la lámpara golpeada.

 

Toda sobre la tumba helada,

su cuerpo alcanza la madrugada,

se deshilacha en mi barca remendada,

agujeros en un alma ensangrentada.

 

Con dientes rotos e incoloros,

abejas se filtran como meteoros,

con ella no se igualan los tesoros,

suena su canto en hermosos coros.

 

Rosa arrojada al insomnio,

en mí yacía el unicornio,

entrañas de bichos amargos,

esperaré mi libertad con cargos.

 

Roto de amores a raudales,

desaparecen los rasgos faciales,

laberintos volcánicos torrenciales,

callejones ocultos fantasmales.

 

-Dice ella-

 

Nada nace ni nada muere,

ni el más pequeño sonido fuere el que fuere,

el que a hierro mata, a hierro muere.

El amor, respeto requiere, y sin él, pronto muere.

 

Para aprender todavía no es tarde,

se puede dejar de ser un cobarde,

pero aquella vela ya no arde,

la flor de río no volverá más tarde.

 

La estupidez siempre insiste,

prometo nunca más estar triste,

no olvides la condena que recibiste,

el porvenir de tu vida en ello consiste.

 

Hongos y helechos en simbiosis,

tu mundo cae en la psicosis,

diluye mi pena en pequeñas dosis,

bienvenida sea la metamorfosis.

 

Un nuevo día me espera,

queda la herida del hombre de cera,

los últimos coletazos de una era.

Por fin puedo dejar la trinchera.

Un nuevo amor florece con la primavera.

 

-Dicen ambos-

 

En las riendas de la jovialidad,

un saber digno de felicidad,

prepara la fiesta con habilidad,

invoca a la diosa de la igualdad.

 

La violencia engendra violencia,

una vida de insolencia,

no es vivirla con inteligencia,

hay que aprender de la experiencia.

 

Nada puede herir la esperanza,

no vale la pena tomar venganza,

ni llenar oídos de alabanza,

¿no somos a imagen y semejanza?

 

Libertad y respeto para la mujer,

¿tan difícil es de entender?

es hora de ponerse a aprender,

que se arraigue en lo profundo de nuestro ser.

 

Como el que sabe leer,

y disfruta de tal placer,

los derechos prima defender,

la sociedad lo debe acontecer.

 

Que no sea tan pesada la carga,

ni la pena que me embarga,

ni la espera sea tan larga,

se acabó la fruta amarga.

 

Verdugo de la intolerancia,

acaba con la ignorancia,

mueve el hacha con audacia,

cae en la pira de la desgracia.

 

Verdugo de la intolerancia,

acaba con la ignorancia,

mueve el hacha con audacia,

cae en la pira de la desgracia.

 

El ser humano ha dado su herencia,

siglos de historia con violencia,

los problemas tienen importancia,

sirvan paz y amor en abundancia.

 

Querida paciencia,

madre de toda ciencia,

desvela tu presencia,

y otórganos tu esencia.

 

- ¿Y bien, que te ha parecido?- preguntó Violeta mientras cerraba el libro y dirigía la mirada hacia Isidoro, que permanecía en silencio y boquiabierto.

 - Me has dejado sin palabras. No sabía que recitabas tan bien... me ha gustado, pero tengo que leerlo más despacio. A ver, explícame la historia que hay de fondo para que pueda entenderlo mejor... porque así, en frío, no me he enterado de la mitad, sinceramente.- dijo Isidoro un poco entre molesto y avergonzado.

- Madre mía, ya te vale. Venga, luego lo leemos juntos en casa- contestó Violeta-. Espérame en la cola y ve pagando por favor, que quiero coger otro y ya voy.

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