Regalos para otros
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Patricia entró en la tienda de regalos con la esperanza de encontrar algo especial para su mejor amiga, Sandra, que cumplía años al día siguiente. Se sorprendió al ver el letrero que colgaba sobre la puerta: "Regalos para otros, no para ti". Intrigada, decidió entrar y echar un vistazo.
La tienda estaba llena de objetos de todo tipo: joyas, libros, peluches, juegos, ropa, accesorios... Pero lo que más le llamó la atención fue que todos ellos tenían una etiqueta con el nombre de alguien. Al acercarse a una vitrina, vio que había un collar con el nombre de "Sofía", una pulsera con el de "Marta" y unos pendientes con el de "Ana". ¿Cómo sabían los dueños de la tienda a quién iban dirigidos esos regalos?
La tienda estaba llena de objetos de todo tipo: joyas, libros, peluches, juegos, ropa, accesorios, objetos de decoración, utensilios para el hogar, mobiliario...
Un dependiente se acercó a ella y le sonrió.
- Buenos días, ¿puedo ayudarla en algo? - le preguntó.
- Sí, por favor. Estoy buscando un regalo para mi mejor amiga, que se llama Sandra. ¿Qué me recomienda?
- Pues tenemos muchas opciones para el nombre de “Sandra”, pero necesito que me des más detalles. ¿Qué le gusta, qué hobbies tiene? ¿De qué edad estamos hablando?
- Le gusta leer, la música, el cine... Tiene 25 años.
- Mmm, entonces quizás le guste este libro de poesía de Antonio Machado, que es un clásico, el último disco de Blackpink, el grupo de K-pop que está de moda, o una experiencia que puede ser la asistencia a una película, una scape room o hasta una salida de fin de semana para una casa rural. Son muchas las opciones realmente. En cualquier caso, todos los objetos llevan el nombre de Sandra grabado, bordado o impreso, según el caso, o si se trata de una experiencia, que es un regalo intangible, se le regala una pulsera con su nombre grabado de forma simbólica.
- ¿Y eso por qué? - preguntó Patricia, extrañada.
- Porque esta es una tienda de regalos que solo vende objetos que son para regalar a otras personas. Los productos comprados no pueden ser para la persona que los está comprando. Los clientes reciben un descuento si después de comprar el artículo y de regalarlo, la persona que fue afortunada en recibir el regalo envía una foto como prueba de ello.
- ¿En serio? - exclamó Patricia, incrédula.
- Sí, en serio. Es nuestra forma de fomentar la generosidad, la amistad y el agradecimiento. Además, así nos aseguramos de que los regalos sean únicos y personalizados.
- Pero... ¿Y no puedo comprar para mi amiga Sandra nada que no lleve su nombre grabado? Es decir... ¿El establecimiento tiene ya fijado que regalos corresponden a qué nombres? - exclamó Patricia de nuevo, que seguía incrédula.
- Exactamente. Así funcionamos, es otra de nuestras particularidades y algo que hace especial hacer un regalo desde esta tienda. Por otro lado, ofrece una ventaja a las personas que no saben exactamente que regalar, ya que nosotros ya hemos determinados qué catálogo de regalos está disponible para cada nombre.
- Vaya, me parece una idea muy original y bonita. ¿Y qué pasa si el regalo es para más de una persona?
- En ese caso, se realiza un recargo adicional según la cantidad de personas que vayan a recibir un mismo regalo. Por ejemplo, si quieres regalar una caja de bombones a tu familia, tendrás que pagar un poco más que si fuera solo para tu madre. Pero por otra parte, al traer las pruebas del regalo efectuado, el descuento, al ser sobre más de una persona, también será mayor.
- Ya veo. Bueno, pues creo que me voy a quedar con el libro de Antonio Machado. Me parece que a Sandra le va a encantar, porque le gusta la poesía y me dijo que quería leer más pero que nunca se paraba a buscar libros ya que sobre todo leía en internet poemas de un corte más moderno e independiente.
- Muy bien, pues pase por caja y envolveré el regalo. Recuerde que tiene que enviar una foto de Sandra con el regalo para obtener el descuento.
- De acuerdo, muchas gracias por su ayuda.
- No hay de qué, gracias a usted por elegir nuestra tienda. Espero que vuelva pronto.
Patricia salió de la tienda con el libro envuelto en un papel de regalo con el nombre de Sandra. Se sintió feliz de haber encontrado algo tan especial para su mejor amiga. Estaba segura de que le iba a gustar y de que iba a apreciar el detalle. Además, le pareció divertido el sistema de la tienda y se preguntó si habría algún regalo con su nombre en alguna parte. Obviamente sí, pero ni si quiera había caído en comprobarlo. Quizá así era mejor, para mantener la sorpresa. Tal vez algún día lo descubriría.