Animales gamers
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Se levantó y se dirigió al ordenador, donde tenía guardado su documento. Lo abrió y lo leyó una vez más, buscando posibles errores o mejoras. Estaba satisfecha con el resultado, creía que había plasmado bien su pasión y su reivindicación. Se puso el auricular y se conectó a la plataforma de streaming, donde ya la esperaban miles de espectadores, tanto humanos como animales.
- ¡Hola! Soy la gata Estela, presidenta del sindicato de animales jugadores y vengo a exponer al mundo nuestra queja y defender nuestros derechos como aficionados a los videojuegos - comenzó con voz firme y segura.
- La industria de los videojuegos ha florecido más que nunca en la última década, facturando miles de millones de euros al año. Reconozco que son muchos los videojuegos sobre animales, ¿pero en cuántos de esos somos los verdaderos protagonistas?
- Cada vez somos más los animales que consumimos los medios digitales y que, por supuesto, también jugamos a videojuegos, ¿qué pasa con los reptiles y anfibios que abren la app de turno para cazar grillos con su rápida lengua? ¿Y de los gatos que vician al WoW en portátiles antiguos? ¿Y de los perros que arreglan sus cuentas pendientes en luchas de Street Fighter? Ya está bien de tratar a los animales como animales, es hora de tratarnos como a los jugadores que llevamos dentro.
- Nos contamos por millones y queremos juegos que reaviven nuestros instintos más primitivos, pero también nuestras nuevas capacidades y habilidades adquiridas en el día a día con los humanos.
- No quiero que se me malinterprete, está bien que aparezcamos en los videojuegos con un rol de apoyo, pero me parece todavía mejor que los animales seamos los verdaderos protagonistas: Sonic es un erizo, Donkey Kong un gorila, Crash Bandicoot un marsupial y Spyro the Dragon... bueno, un dragón. Más allá de los clásicos, también tenemos juegos modernos, como Stray, donde el protagonista es un gato, Eagle Flight, donde el protagonista es un águila... y qué decir de A Plague Tale, ¡donde las protagonistas son masivas cantidades de ratas endiabladamente adorables!
- Aunque nos sentimos identificados y satisfechos jugando a videojuegos donde encarnamos al protagonista, ¡queremos más, y compartir nuestra afición junto a los humanos, para que ellos también los disfruten igual que nosotros!
Estela hizo una pausa y miró a la cámara, esperando la reacción de su audiencia. Los comentarios empezaron a llenar la pantalla, la mayoría de ellos positivos y de apoyo. Estela sonrió, satisfecha. Había logrado transmitir su mensaje con una buena acogida.
- Gracias por escucharme, amigos. Espero que hayáis disfrutado de mi discurso y que os haya hecho reflexionar. Os invito a que sigáis jugando, explorando y aprendiendo con los videojuegos, y que no dejéis que nadie os diga que no podéis hacerlo. Somos animales, somos jugadores, y somos increíbles. ¡Hasta la próxima!
Estela se despidió con un gesto de la pata y cerró la transmisión. Se quitó el auricular y se tumbó en el sofá, tal y como estaba antes del discurso. Y se quedó dormida, soñando con nuevas aventuras y juegos que compartir con los humanos.