Animadores de colas de espera
Share
Juan – Estoy harto de esperar, ¿cuántas veces nos pasamos la vida esperando algo? Literalmente esperando en colas y colas, para atender asuntos de la administración, en conciertos o eventos, en el médico, en el supermercado... hasta para comprar el pan ya hay inmensas colas en según qué sitios, ¿a dónde vamos a parar?
Carla – Nadie debería esperar tanto en la vida. La espera es el archienemigo de los impacientes, y de los pacientes con paciencia en entredicho. No sé si nosotros estamos en el primer o en el segundo grupo.
Juan – No lo sé pero, ¡no! ¡No más aburrimiento en las colas! Me niego.
Carla – A ver, realmente, con el móvil y la música esperar ya no es como antes, ya no es tan difícil soportarlas... te pones a mirar las redes sociales, a escribirle a alguien o a jugar y media hora se te pasa en un momento.
Juan – Si, ya... pero si estás solo o estás nervioso por lo que sea, llega un momento en que te cansas del móvil o no te logras distraer.
Carla – Oye, ¿y qué te parecería si hubiera alguien ahí para ti y para todas las personas que están esperando? ¿Prefieres que te molesten a estar aburrido? Un animador para las colas podría hacer eso... yo casi prefiero que me molesten y me distraigan a estar aburrida.
Juan – Mmm, desde luego... un profesional así podría entretenerte o en su defecto resultarte pertinentemente molesto a ti y a todo el tumulto de almas en pena que esperan contigo.
Carla – ¡Exacto! Ja, ja, ja, el objetivo del animador no sería solo entretener, sino montar bulla, llamar la atención, distraer, dar conversación... en definitiva, hacer cualquier cosa que pudiera hacer la espera más corta...
Juan – Todo cuenta a la hora de ganar unos metros más... esos metros que parece que nunca llegan.
Carla – Ya te digo. Según el sitio en el que estés, sería necesario el perfil de un animador u otro. Y ojito, la persona o empresa que cuente con uno, se ganaría el favor de todos los allí presenten, pues el efecto recae en todos los presentes. Vamos, ¡yo estaría agradecida!
Juan – Pues sí... oye, quizá hasta te recompensan y todo... ¡Qué digo, podrías ser un héroe local!
Carla – Tal cual, serían héroes. Pues mira, igual me lo planteo.
Juan – A ver, yo no sé si me vería como uno, porque yo lo que quiero es que me las amenicen a mí... aparte, con un poco de suerte, con el caos formado, quizá podrías colarte, aunque cuidado, esto puede ser un deporte de riesgo.
Carla - ¿Te has colado alguna vez?
Juan – Sí, y casi me piden años de cárcel, mucho cuidadito por donde adelantas al de delante.