La vida dentro de una ballena durmiente

La vida dentro de una ballena es plácida. Puedo leer tranquilamente sin que nadie me moleste. Puedo esperar a que me rescaten pero, ¿para qué?

Cuando la ballena duerme, yo duermo. Cuando la ballena se despierta, me despierto. La ballena forma parte de mí y puedo vivir de lo que ella me ofrece, aunque a veces me olvido que estoy dentro de ella.

La vida dentro de una ballena es plácida, pero también solitaria. No tienes con quién hablar, ni con quién compartir tus pensamientos. A veces, te preguntas si hay alguien más como tú, que haya sido tragado por una ballena y que viva en su interior.

Un día, mientras leo un libro que encontré entre los restos de un barco tragado por la ballena, oigo un ruido extraño. Es como un golpe sordo, que se repite cada pocos segundos.

Me acerco a la grasienta pared de carne del animal y pongo mi oído contra ella. Entonces, lo escucho: un latido. Es el latido de un mamífero. Me doy cuenta de que no estoy solo, de que hay alguien más viviendo conmigo. Es la ballena.

La vida dentro de una ballena es plácida, más curiosamente peligrosa. Un día, la ballena se sumerge más de lo normal y siento una presión insoportable en mis oídos.

Siento que el agua se vuelve oscura y fría. La ballena está entrando en las profundidades del océano, donde hay monstruos que nunca he visto. Afortunadamente, estoy protegido por la ballena.

De repente, la ballena se detiene y empieza a temblar. Oigo un rugido terrible, que me hiela la sangre. Por el estruendo, creo que es el sonido de una bestia gigantesca, que ha atacado a la ballena. Siento una presión en el pecho, como si unos dientes enormes se clavaran en mi carne. Empiezo a sangrar y el agua que hay a mis pies se tiñe de rojo.

La ballena está muriendo, y yo también. No quiero morir. Me abrazo al libro que estaba leyendo. Lo aprieto hacia mi pecho, intentado detener la hemorragia. No es suficiente. Cierro los ojos.

Me despido de la ballena, que ha sido mi buena compañera durante tanto tiempo. La ballena formará parte de mi para siempre.

La vida dentro de una ballena es plácida, pero todo lo bueno se acaba, así como todo lo malo no dura para siempre.

Nadie sabe lo que pasó con la ballena que se llevó hasta las profundidades al hombre que vivía en su interior.

Su destino fue un secreto recelosamente guardado entre ellos y para ellos mismos, un destino que solo se les fue revelado en sus últimos momentos. La vida marina es guardián de sus cuerpos, a quienes acoge, y de sus espíritus, a quienes arropa. Aquella noche la ballena y el hombre que vivía en su interior se dieron un armonioso festín en el pueblo del mar.

Muchos años más tarde de aquella festiva noche, un niño encontró un libro, semi enterrado en la arena, a las orillas del mar. Era un libro, que narraba la aventura de una ballena y un hombre que vivía en su interior. El niño decidió coger el libro y lo abrazó, pensando en la suerte que había tenido por encontrarlo. Milagrosamente, el libro estaba nuevo, en perfectas condiciones, como si hubiera sido protegido por una membrana impermeable que se hubiera vaporizado al salir del mar.

El niño lo leyó con admiración y entusiasmo y lo guardó como un tesoro marino que ahora hallaría su hogar en la tierra. Contaba una historia única y fascinante, que invitaba a soñar con la vida dentro de una ballena.

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