Escudos y espadas
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El equipo rojo estaba formado por Atenea, Hércules y Hermes, tres amigos que llevaban meses entrenando juntos. El equipo azul estaba compuesto por Afrodita, Ares y Zeus, tres rivales que habían llegado a la final por suerte. Atenea era la líder del equipo rojo, y Afrodita la del equipo azul. Los miembros de cada equipo se distribuyeron los roles para crear escudos, espadas, bombas y unidades y así, empezaron la batalla.
La primera oleada fue un empate. Ambos equipos crearon unidades similares, y se anularon mutuamente. La segunda oleada fue para el equipo rojo. Atenea creó un escudo gigante para proteger a todas las unidades que invocó Hércules, a quienes dotó de espadas dobles, duplicando su daño de ataque. Hermes también invocó unidades, esta vez arqueros, que disparaban flechas de fuego sin parangón. El equipo azul no pudo resistir el ataque, con una lluvia de flechas y ataques furtivos y mortales cayendo contra sus unidades.
La tercera oleada fue para el equipo azul. Afrodita creó una bomba enorme, que explotó en el centro de la calle y a lo largo de esta, causando una gran destrucción. Ares se dedicó a crear escudos para proteger a las unidades de las constantes explosiones y así evitar el fuego amigo. Y finalmente, Zeus creó un ejército inacabable de soldados, que avanzaron imparablemente hacia el núcleo enemigo, destruyendo en combate cuerpo a cuerpo a todos y cada uno de los enemigos. El equipo rojo no pudo defenderse, y sufrió muchas bajas.
La cuarta oleada fue la decisiva. Ambos equipos estaban al borde de la derrota, y solo quedaba un minuto para el final. Atenea creó un escudo esférico gigante, que rodeó a su núcleo, impidiendo que nadie pudiera entrar y destruirlo, trayendo la consiguiente derrota para el equipo rojo. Mientras tanto, Hércules creó una espada larga, que iba de lado a lado del campo de batalla y atravesó el escudo enemigo, abriendo una brecha hacia el núcleo. Hermes finalizó la operación con una horda de magos que esperaban escondidos para lanzar la lluvia de meteoros que acabaría con el núcleo enemigo definitivamente, aprovechando la brecha creada por Hércules. El equipo azul no pudo reaccionar a todo ello en el último instante, y vio cómo su núcleo se consumía por las llamas y el caos total.
El equipo rojo ganó el juego, y se proclamó campeón de "Escudos y espadas". Atenea, Hércules y Hermes se abrazaron, y celebraron su victoria. Afrodita, Ares y Zeus se resignaron, y felicitaron a sus contrincantes. Todos se dieron la mano, y se despidieron con respeto. El juego había terminado y el mañana sonreía a los victoriosos.