Un pato galáctico en el lago del espacio
Share
¿Hay otras galaxias? ¿Qué hay a lo lejos, ahí, en ese abismo oscuro y morado? ¿El tiempo avanza muy lento o muy despacio, cuando estoy en ese abismo?
Preguntas retorcidas entre sí colman los pensamientos de un pato galáctico que yace tranquilo en un lago en el espacio. El pato observa los círculos que se forman al nadar y vuelve a hacerse preguntas, esta vez sobre las diferentes capas que componen la vida.
¿Qué misterio nos reserva el vacío, qué secreto, qué hay detrás? Para dominar esa inquietud, ese anhelo, solo queda una opción. El pato piensa en salir a explorar y vivir la aventura, y luego piensa en que primero tiene que luchar.
El campo de batalla es el universo y el espacio sideral. El tiempo se retuerce porque en el abismo no hay descanso para nadie... y ahí es donde se encuentra el pato ahora mismo.
El pato se asoma por el acantilado y se da cuenta de que el abismo extrae sus fuerzas, las de su mundo, donde solo está él.
El pato galáctico se da cuenta de que puede acelerar y desacelerar el tiempo, entonces se zambulle en el agua y coge impulso para subir a la cima de la colina. Desde ahí las vistas son espléndidas y su silueta se refleja en el lago que ya queda atrás.
Pero el pato no se conforma con lo que ve. Quiere saber más, conocer otros mundos, otras formas de vida, otras realidades, si es que existen. Porque... ¿Si existen, no? ¿O no? El pato decide emprender un viaje por el espacio, buscando respuestas a sus preguntas.
Para ello, se monta en una nave espacial que ha construido con chatarra y despega hacia el infinito oculto. En su camino se encuentra con planetas extraños, estrellas fugaces, agujeros negros, asteroides y cometas. Intenta tocarlos, pero no lo consigue. No tiene claro si realmente los está viendo, o si se trata de espejismos espaciales. También se topa con otros seres alienígenas, algunos amigables, otros hostiles, otros indiferentes. Hay de todos los tipos y cada uno presenta una actitud diferente.
El pato aprende muchas cosas nuevas, como la composición de las palabras que conforman los idiomas alienígenas o la composición de los minerales que conforman los planetas. Entonces el pati se para pensar y se pregunta de qué partículas está compuesto él mismo. Un alienígena le ayuda a buscar esas respuestas, pero un desentendimiento hace que luchen entre sí. El alienígena huye con el rabo entre las piernas, porque el pato combate con valor y no se rinde. Debe seguir su aventura.
El pato galáctico sigue viajando por el espacio, sin saber si algún día encontrará las respuestas que busca, o si volverá a su querido lago, al que añora después de tanto tiempo viviendo una vida nómada entre las estrellas. Cada día le aguarda una sorpresa distinta que le acerca más a su destino final, y al comienzo de su regreso.
Otro alienígena se acerca al pato y le pregunta que cuando volverá... que cuando volverá a su hogar. El pato dice que no lo sabe, pero que quiere terminar de construir su historia, y cuando esté lista, lo dejará todo para volver a comenzar desde cero.