Saludablemente saludable

- Dos médicas y un enfermero se reúnen en el descanso, mientras toman un café, algunas pastas y charlan sobre su trabajo y sus aficiones -.

Estefanía – ¿Sabéis qué? Ayer me compré un juego de mesa nuevo que me llamó mucho la atención. Se llama “Saludable” y trata sobre las enfermedades más comunes y raras del mundo. Es muy educativo y divertido a la vez.

Arturo – ¿En serio? ¿Y cómo se juega?

Estefanía – Pues es un juego de cartas, tipo trivial, en el que cada jugador tiene que responder preguntas sobre diferentes aspectos de las enfermedades: antecedentes históricos, síntomas, impacto en la calidad de vida, prevalencia, consecuencias, tratamientos... Hay cuatro categorías: física, mental, social y ambiental. Cada vez que aciertas una pregunta, ganas un punto de salud en esa categoría. El objetivo es conseguir el mayor equilibrio posible entre las cuatro categorías, sin descuidar ninguna.

Elena – ¡Qué interesante! ¿Y quién lo ha hecho?

Estefanía – Pues resulta que lo han hecho un grupo de profesionales sanitarios que se juntaron para crear un juego que sirviera para concienciar y sensibilizar a la gente sobre el ámbito de la salud y de las enfermedades. Me parece una iniciativa genial, sobre todo después de la pandemia que hemos vivido, que nos ha hecho ver lo importante que es cuidar de nuestra salud y de la de los demás.

Arturo – Sí, la verdad es que sí. A mí también me gustan mucho los juegos de mesa, y creo que es una forma muy buena de aprender y de pasar un rato agradable en familia o con amigos. Además, creo que es importante que los más jóvenes tengan cierta cultura sobre el ámbito de la salud y de las enfermedades, para que sepan cómo prevenir, detectar y afrontar posibles problemas.

Elena – Pues yo también me apunto. ¿Por qué no hacemos una partida esta tarde, después del turno? Así probamos el juego y nos divertimos un poco.

Estefanía – ¡Claro! Me parece una idea estupenda. Seguro que nos lo pasamos muy bien y aprendemos algo nuevo.

- Los tres se ponen de acuerdo y quedan para jugar al juego de mesa “Saludable” esa misma tarde, con la ilusión de compartir una experiencia lúdica y formativa a la vez -.

Después de haber jugado al juego.

Elena – ¡Qué divertido ha sido el juego! He aprendido muchas cosas que no sabía sobre las enfermedades. Por ejemplo, ¿sabíais que la lepra es una de las enfermedades más antiguas de la humanidad, y que todavía afecta a más de 200.000 personas al año?

Arturo – Sí, yo también me he sorprendido con algunas preguntas. Por ejemplo, ¿sabíais que el estrés puede provocar alopecia, es decir, pérdida de cabello?

Estefanía – Sí, yo lo sabía. De hecho, yo misma lo he sufrido hace unos años, cuando tuve una época muy dura en el trabajo. Por suerte, se me pasó con el tiempo y con ayuda psicológica.

Elena – Vaya, lo siento. No tenía ni idea.

Estefanía – No te preocupes, ya está superado. Lo que quiero decir es que el juego también sirve para empatizar con las personas que sufren alguna enfermedad, y para comprender mejor cómo lo viven y cómo les afecta.

Elena – ¿Y qué te pasó en el trabajo, si se puede saber?

Estefanía – Pues verás, yo antes trabajaba en otro hospital, donde no me trataban nada bien. Tenía unas supervisoras terribles, las condiciones laborales eran malas y la carga de trabajo enorme, no había suficiente personal ni equipo. El ambiente estaba muy crispado y la gente lo pagaba con los más “débiles”, con personas como yo, a quienes no les gusta el conflicto y les cuesta enfrentarse a otros... ese tipo de gente tóxica, no duda en machacarte en cuanto ven que no les plantas cara... también mentían y me culpaban por errores que ellos cometían, pero claro, yo no podía decir nada porque eran mis superiores... ya digo,  era un ambiente muy tóxico y muy estresante. Yo no era la primera ni la última, el mal ambiente y los conflictos afectaban a todos.

Arturo – Qué horror. No me extraña que te afectara tanto.

Estefanía – Sí, la verdad es que lo pasé fatal. Además, coincidió con el periodo navideño, que siempre es un una vorágine de emociones, y con que tenía una muela infectada que más tarde tuvieron que quitarme. También hubo otros situaciones complicadas a nivel familiar. Así que por eso lo pasé especialmente mal y eso hizo que la alopecia fuera más fuerte y también me salieran canas y todo. Unas navidades para olvidar jaja.

Elena – ¡Pobrecita! No sabes cómo te entiendo. Yo también he tenido épocas de mucho estrés en el trabajo, y sé lo que se siente. Lo importante es que ahora estás bien, y que has encontrado un lugar donde te valoran y te respetan.

Arturo – Sí, eso es lo que cuenta. Estamos muy contentos de tenerte aquí, Estefanía. Eres una gran profesional y una gran persona. Y además, tienes un pelo precioso, con o sin canas.

Estefanía – Muchas gracias, chicos. Sois muy amables. La verdad es que me siento muy afortunada de trabajar con vosotros y en este otro hospital. Las cosas han cambiado mucho, todo me va bastante mejor ahora... bueno, también era difícil que fueran a peor jaja...

Elena – Di que sí, ahora a disfrutar de lo bueno y a tomarse las cosas con humor, dentro de lo que cabe... Por cierto, este juego de “Saludable” ha estado muy bien. Te vamos a regalar uno para que tú también lo tengas y puedas jugar con tu familia y demás amigos o con quien quieras. Ya ha demostrado ser super interesante y que puede incluso ayudar a abordar diversos temas que de otra forma no sería posible.

Estefanía – ¡Qué detalle! Me hace mucha ilusión. Es un juego que me gusta mucho, y que creo que puede ser muy útil y muy divertido. Que diferencia... en el anterior hospital, vamos, allí nadie regalaba nada, ni traía nada, ni en cumpleaños ni en ningún otro evento, vaya. Era muy triste. Aquí sí que me siento realmente en un ambiente bueno y natural, con personas normales que se respetan.

Arturo – Pues nada, ya sabes. Lo que necesites, Estefanía. Y sobre el juego, cuando quieras lo traes o lo traemos nosotros de nuevo y echamos más partidas.

Elena – Sí, eso. Que está divertido y para las noches de guardia tenemos varios juegos de mesa, que en un momento dado lo sacamos cuando no haya nada de trabajo.

Estefanía – Claro que sí. Me parece una idea genial.

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