El autobús-gym de las bandas
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Un día, camino al trabajo, se despistó y se montó en el autobús equivocado, sin darse cuenta de que se trataba del autobús de las bandas. Este autobús era muy diferente al que solía tomar y a cualquier otro: en lugar de asientos, tenía barras y máquinas de gimnasio, y los pasajeros eran jóvenes y no tan jóvenes de diferentes tribus urbanas que se ejercitaban y competían entre ellos, mientras se dirigían a sus respectivos destinos, o no. Cuando Djinn apareció allí dentro, se sintió bastante fuera de lugar y acojonado por la situación, con toda aquella gente de aspecto duro mirándole, pero no tenía más remedio que subir y empezar a saltar de barra en barra, haciendo uso de su fuerza y su equilibrio, hasta llegar a la parada en que debía bajarse. Aquella no fue la primera vez, volvió a coger el mismo bus en repetidas ocasiones, y nada malo ocurrió.
Al principio, Djinn se sentía intimidado por los demás, que lo miraban con recelo e inclemencia, pero poco a poco fue ganándose su respeto y su amistad. Habló con los miembros de las bandas y resultaron ser gente más afable de lo que había imaginado. Djinn descubrió que cada banda tenía su propio estilo y su filosofía, y que no eran tan malos como parecían. También se dio cuenta de que el ejercicio le hacía bien, y que su cuerpo se iba tonificando y endureciendo. Djinn empezó a disfrutar de su viaje en el autobús de las bandas, y se convirtió en un habitual, aunque no se unió a ninguna de ellas. Los líderes pandilleros lo apreciaban y lo protegían, y lo llamaban "el independiente".
Un día, uno de ellos le ofreció un cambio de trabajo: le dijo que en el casino donde él trabajaba como camarero, necesitaban un pastelero, y que le podía conseguir una entrevista. Djinn siempre había tenido pasión por la repostería, y le encantaba hacer tartas de queso, así que aceptó la oferta. Pensó que sería una buena oportunidad para mejorar su situación y dedicarse a algo que le gustaba más que comprobar el estado de las piezas en una cadena de montaje. Sin embargo, cuando llegó al casino, se llevó una gran decepción: el jefe de cocina era un hombre autoritario y exigente, que no le dejaba hacer las tartas de queso a su manera. Le obligaba a seguir unas recetas aburridas y sin gracia, que podía reproducir cualquier persona con las debidas instrucciones y que no tenían nada que ver con la originalidad y exquisitez de las que él hacía en casa. Djinn se sintió frustrado y decepcionado, pero no se rindió. En su tiempo libre, empezó a experimentar con diferentes ingredientes y técnicas de horneado, y finalmente creó una tarta de queso única y deliciosa, que tenía un sabor y una textura incomparables. El joven la cocinó a escondidas y la sirvió en el casino, convirtiéndose en todo un éxito. Los clientes, algunos muy importantes, la pedían y la elogiaban sin parar. El jefe de la cocina no tuvo más remedio que reconocer el talento de Djinn, y le dio carta blanca para hacer las tartas de queso como él quería, lo que le valió el título de "el independiente" también en el casino, por sobreponerse a todos con su propia receta y estilo volcado en su tarta de queso original.
Djinn estaba muy contento con su trabajo en el casino, pero con ello también había despertado un nuevo un sueño: abrir su propio negocio de reparto de tartas de queso. Sabía que su tarta era especial, y que tenía muchos clientes fieles que la adoraban. Pensó que podría aprovechar esa ventaja y ofrecer un servicio de calidad y rapidez, que le permitiría llegar a más gente y ganar más dinero. Además, le gustaba la idea de ser su propio jefe, y de tener más libertad para crear y experimentar.
Así que, después de ahorrar un poco, decidió dar el paso y alquilar un local con un obrador, donde podría preparar sus tartas de queso tranquilamente. Buscó un sitio céntrico y bien comunicado, que tuviera un buen escaparate y un espacio suficiente para trabajar. Encontró uno que le gustó, y lo decoró con un estilo moderno y acogedor, con el nombre de "Indie Cheesecakes" en letras grandes y luminosas. También contrató a un cocinero que le ayudara a producir más tartas, y que tuviera experiencia y buen gusto. Se llamaba Leena, y era una chica joven y simpática, que compartía la pasión de Djinn por la repostería y también tenía sueños que perseguir en el mundo de la repostería.
Djinn y Leena se pusieron manos a la obra, y empezaron a hornear tartas de queso de diferentes sabores y tamaños, usando ingredientes de primera calidad y más recetas originales. Leena se encargaba de las tartas clásicas, que eran las más solicitadas y la receta estaba clara, mientras Djinn se ocupaba de seguir innovando para sorprender a sus clientes con nuevas combinaciones de ingredientes y presentaciones de distintos sabores. Juntos, formaban un gran equipo, y conseguían hacer unas tartas de queso deliciosas y bonitas, que atraían cada vez a más público. El negocio iba viento en popa.
Djinn también se ocupó de crear una página web y una aplicación móvil, donde los clientes podían hacer sus pedidos y pagar online, y elegir la hora y el lugar de entrega. Djinn se asoció con una empresa de reparto a domicilio, "Let's Cheesecakes", que se encargaba de llevar las tartas de queso a los clientes en el menor tiempo posible, y con todas las medidas de seguridad e higiene. El transporte era fundamental para que las tartas llegaran en perfecto estado, a la temperatura idónea y, por supuesto, a la hora que el cliente la solicitaba, ni más ni menos.
El negocio fue un éxito desde el primer día. Muchos de los asistentes al casino se convirtieron en clientes habituales, y le hicieron buena publicidad. También empezaron a pedirle tartas nuevos clientes, que habían oído hablar de su fama o que habían visto su escaparate. Y, por supuesto, sus compañeros del bus de las bandas también eran asiduos y entre ellos había amigos importantes que le apoyaban en todo momento, pidiendo grandes cantidades de tartas de queso para todas las pandillas. El joven siguió tomando el autobús de las bandas cada día, y a veces también les llevaba tartas de queso de regalo, que ellos devoraban con placer y cierta agresividad por coger las porciones más grandes. Djinn se sentía orgulloso, y pensaba que había cumplido su sueño. Sentía que podía llevar ese estilo de vida por siempre y vivir feliz de ahora en adelante.