Coobygol
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Un día, se le ocurrió una idea genial: crear un blog donde informar sobre estos deportes de nicho. Así, podría dar a conocer estas disciplinas tan interesantes y encontrar a otros aficionados como él. Cooby se puso manos a la obra y empezó a escribir artículos sobre las reglas, las competiciones, los campeones y las curiosidades de estos deportes. También subía vídeos y fotos de sus propias prácticas, que realizaba en su casa o en el parque. Cooby estaba muy ilusionado con su proyecto y esperaba que pronto tuviera muchos seguidores.
Y así fue. Al poco tiempo, su blog se hizo viral con esos nichos de aficionados y empezó a recibir miles de visitas y comentarios. Cooby no podía creerlo. Había encontrado a su público, a su tribu como quien dice. Muchos de sus lectores le agradecían por informar sobre estos deportes tan desconocidos y le animaban a seguir. Algunos incluso le proponían quedar para practicar juntos o formar equipos.
Pero no todo era perfecto. Cooby también tenía que lidiar con los haters, esos que se metían con él por gustarle ese tipo de deportes. Le decían que eran una tontería, una pérdida de tiempo, una vergüenza. Era el odio por el odio, toxicidad gratuita. Cooby intentaba ignorarlos, pero a veces le afectaban. Además, algunos medios de comunicación se hicieron eco de su blog y le pidieron entrevistas. Cooby accedió, pensando que así podría difundir más su pasión, pero se llevó una decepción. Los periodistas solo querían ridiculizarlo y hacerle preguntas absurdas. Cooby se sintió humillado y traicionado después de ver que las publicaciones de sus entrevistas sacaban de contexto sus afirmaciones y se enfocaban en buscarle el ridículo y destacar lo menos importante, en lugar de hablar sobre los datos interesantes.
Cooby se dio cuenta de que su blog se había convertido en un fenómeno mediático, pero no por las razones que él quería. No le interesaba la fama ni el dinero, solo quería compartir su amor por los deportes de nicho. El chico decidió que era hora de cambiar de estrategia. Se borró de todas las redes sociales, cerró su blog y se dedicó a crear su propio deporte alternativo, uno que solo él conociera y dominara. Decidió hacer borrón y cuenta nueva en el mundo digital y centrarse en practicar y difundir el deporte que él mismo había creado.
Se trataba del Coobygol. Era una mezcla entre futbol, criquet, lanzamiento de herradura, curling y béisbol. El deporte único de Cooby tenía algo de todos aquellos deporte y los combinaba de una forma única. Estaba seguro de que podía triunfar.