La moneda del tiempo

Es el año 2090. Un joven emprendedor está presentando su idea de negocio ante un grupo de business angels.

Emprendedor: Me gustaría presentaros el “Time”, la moneda del tiempo. Una moneda digital global del futuro.

Business angels: Curioso concepto. ¿Para qué sirve tu moneda del tiempo, como se puede usar?

Emprendedor: Con la moneda Time puedes pagar bienes y servicios cuyo valor es subjetivo, ya que este depende del que se le quiera dar, precisamente, a esa cantidad de tiempo. El Time tendría una equivalencia fija, donde 1 Time equivaldría a 1 hora de tiempo. Esa es, digamos, la paridad en cuanto al valor que hemos calculado para esta moneda digital.

Business angels: ¿Y por qué una moneda para representar el tiempo?

Emprendedor: ¿Qué mejor opción que utilizar algo tan global, escaso y valioso como el tiempo? Se trata de un recurso que siempre tiene una alta demanda. Su demanda es infinita, mientras el tiempo no se acabe.

Business angels: El concepto de que su valor es subjetivo es muy interesante, ¿puedes poner un ejemplo?

Emprendedor: Sí. Por ejemplo, una persona acepta 5 Times como pago por unos servicios determinados (5 Times = 5 horas aproximadamente) y estos servicios podrían ser, por decir algo, el cuidado de un bebé, el transporte de una persona en coche o la realización de la compra; estos tres servicios se realizarían dentro de ese margen de tiempo de 5 horas, ya que se ha pagado con 5 Times.

Con dinero tradicional estos servicios tendrían un coste muy distinto, pero con el Time, cada persona decide subjetivamente qué valor que le da al Time; lo que a ti podría costarte mucho y podrías darle mucho valor, quizá a mí me cuesta muy poco y para mi tiene menos valor. Independientemente del servicio o producto, para cada persona su tiempo tiene un valor diferente: una persona que tiene mucho tiempo libre quizá otorga poco valor a las horas que tiene desocupadas y en las que no hace nada particularmente especial; en cambio, una persona muy ocupada puede darle un gran valor a una sola hora de tiempo libre.

Pongo el ejemplo de un caso ficticio pero que podría ser real: A un profesor experto en orientación profesional puede llevarle muy poco hacer un currículum vítae, mientras que le puede costar mucho arreglar una lámpara si no tiene ni idea de mecánica y electricidad... en cambio, un electricista puede arreglar una lámpara en un momento, mientras que podría costarle mucho hacer un currículum académico que puede necesitar en un momento dado. Cualquier de ellos podría pagar con el Time para que el otro dedique su tiempo a realizar determinada tarea de una manera mucho más óptima.

A muchos estos es recordará al clásico trueque, donde ambas partes intercambian algo de valor supuestamente equivalente (por ejemplo a un ganadero le sobran huevos y a un agricultor le sobra maíz, así que lo intercambian; aunque el valor de los huevos puede ser superior al del maíz, el ganadero no necesita el excedente de huevos, en cambio sí le hace falta el maíz que de otra forma tendría que comprar y quizá le saldría más caro; lo mismo con el agricultor).

Business angels: ¿Cuáles serían los puntos clave o más importantes del Time?

Emprendedor: El Time puede entenderse como una especie de “trueque del tiempo”. La persona a la que le pagan con Time por un servicio, puede utilizar el Time en pagar por otro servicio. En definitiva, los dos puntos más importantes del Time son, por un lado, su naturaleza como trueque y, por otro lado, la idea de estar pagando por un servicio que otra persona experta desarrollaría de una manera mucho más eficiente y optimizada que si lo hiciera la persona que contrata los servicios.

Otros puntos que son clave para entender el Time es el supuesto de que el tiempo es infinito, porque existen en tanto que los humanos existimos y somos conscientes del mismo; y al mismo tiempo es limitado, porque cada persona vivimos una cantidad de tiempo limitada. Otros aspectos positivos del Time es que elimina las fronteras, une culturas y de acuerdo con lo anterior, siempre existirá, en tanto que haya un futuro cuantificable y alguien pueda hacer uso de ese futuro. El tiempo une las vidas de todas las personas que lo comparten.

Business angels: No cabe duda de que su concepto del tiempo y su idea son muy interesantes pero, ¿cree que se trata de una idea de negocio realista? ¿realmente se podría llegar a aplicar en nuestra vidia cotidiana, el pagar con el tiempo?

Emprendedor: Gracias por su honestidad. Ciertamente, a pesar de que este proyecto de la monedad digital “Time” es una idea francamente bonita, su implementación puede ser complicada, así como la normalización de su uso en la sociedad. Por eso digo que se trata de una moneda del futuro... nos estamos adelantando a lo que está por venir. Y como bien sabrá, para los primeros, los que abren caminos, todo es más difícil: los cambios en la historia se han conseguido porque una persona o un grupo de personas, con su visión, fueron los primeros en impulsar y defender sus ideas de transformación social. Ningún gran cambio en la sociedad se ha dado de la noche a la mañana, sino como resultado de miles de pequeños cambios y de procesos que comenzaron en un tiempo de la historia y que florecieron mucho más tarde. Por eso les pido que crean en este proyecto y le den una oportunidad. Vamos a luchar por llevarlo a cabo, aunque sus resultados puedan verse más a medio y largo plazo.

Business angels: Su idea nos encanta y nos parece muy loable, pero nosotros necesitamos invertir en algo que pueda obtener resultados principalmente a corto plazo y, sobre todo, que se puede aplicar claramente y permita obtener una fuente de ingresos estable y con potencial de crecimiento en los sucesivos años. Por ello, no podemos aceptar financiar su idea, ya que el riesgo que podemos soportar tiene sus límites, pero le damos las gracias por su esfuerzo y por el desarrollo de su proyecto. Quizá si logran que la idea pueda implementarse más fácilmente a corto plazo y presentan un plan de negocio que respalde que en ese corto plazo se va a lograr una fuente de ingresos suficiente para recuperar lo invertido y generar beneficios, podemos revisar de nuevo el proyecto.

Emprendedor: Gracias...

El emprendedor salió de la sala de reuniones desilusionado. Había fracasado en su intento de conseguir financiación para su idea de negocio, la moneda del tiempo. Una idea que le había obsesionado durante los últimos meses, pero a la que le faltaba una dosis de realismo y rentabilidad para ser lo suficientemente atractiva para los inversores.

Se preguntaba qué había hecho mal exactamente y a partir de cuándo se empezó a torcer el planteamiento del proyecto que él había construido con tanta ilusión. Pensaba que era un plan sin fisuras. Sentimientos de derrota y de vacío.

El emprendedor ya caminaba sin rumbo por las calles de la ciudad, como aturdido, sumido en sus pensamientos y de vuelta, poco a poco, a su vida antes de comenzar con el proyecto.

De repente, notó una presencia a su lado. Alzó la vista y se quedó paralizado. Ante él se encontraba un ser majestuoso, de aspecto divino y una mirada con tanta determinación como no la había visto jamás en su vida. Su piel era cobriza, sus ojos brillaban como estrellas y su cabello era una cascada de luz turmalina y resplandeciente que iluminaba el resto de su rostro y de su propia presencia. Llevaba una túnica azul celeste, bordada con símbolos misteriosos. En su mano derecha sostenía un reloj de arena, que parecía contener el flujo del tiempo.

El emprendedor se quedó sin habla, atónito ante aquella visión que no parecía humana. El ser le sonrió con benevolencia y le habló con una voz profunda, pero jovial y melodiosa.

Dios del tiempo: No temas, joven. Soy el dios del tiempo, el señor de las horas, de los minutos y los segundos. El que rige el destino de todos los seres vivos. He sido testigo de tu proyecto y estoy muy interesado, por eso quiero concederte el don para crear monedas del tiempo.

El emprendedor no podía creer lo que oía. ¿El dios del tiempo? ¿Estaba soñando? Y lo más increíble de todo, ¿alguien que creía en su proyecto y estaba dispuesto a ayudarle a hacerlo posible?

El dios le explicó que, como deidad del tiempo, había quedado impresionado con su presentación. Llevaba mucho tiempo buscando un ser humano que compartiera sus ideales para hacerlo su heredero. Quería hacer del emprendedor un semidiós del tiempo en la Tierra. Y la prueba perfecta era desarrollar esta idea de negocio usando parte de sus poderes. Si el emprendedor conseguía tener éxito, probaría ser un digno sucesor y heredero del dios del tiempo.

El emprendedor se sintió confundido y emocionado a la vez. ¿Era posible que su idea fuera tan buena como para llamar la atención del dios del tiempo? ¿Era posible que tuviera la oportunidad de hacer realidad su sueño? ¿Podía convertirse en un semidios y estar a la altura de la expectativas de aquel ser celestial?

Sin embargo, el dios del tiempo aún no había terminado de hablar y restaba por contar una importante condición para el desarrollo del proyecto. Cada moneda que el emprendedor creara extraería una hora de tiempo de su propia vida.

El emprendedor se quedó helado. ¿Una hora de vida por cada moneda? ¿Era ese el precio que debía pagar por su sueño? ¿No era demasiado alto?

Emprendedor: ¿No es eso injusto? ¿Cómo voy a ser un semidios del tiempo si mi propio tiempo se acorta y se termina? Yo no puedo ser la fuente de recursos para crear la moneda del tiempo, porque cuando mi tiempo de vida se agote moriré y el proyecto se hundirá. Ya no se podrán crear más monedas.

Dios del tiempo: Debes decidir que es más importante, si tu vida o tu sueño. No tienes mucho tiempo para decidirte. Como podrás imaginar, para mí el valor del tiempo es incalculable y pronto me iré y no volveré nunca jamás. Y tú olvidarás que hemos tenido este encuentro. Volverás a recorrer las calles, cabizbajo y desilusionado, justo después de tu fracaso. Si quieres aceptar mi oferta, solo tienes que decirlo.

El emprendedor se quedó pensativo, sin saber qué hacer. Por un lado, quería hacer realidad su idea de la moneda del tiempo, pero por otro lado, no quería sacrificar su vida por ello. Se sentía atrapado entre dos opciones imposibles.

Pero entonces recordó lo que le había dicho el dios del tiempo: que su idea podía cambiar el mundo, que podía mejorar la vida de las personas, que podía dejar su huella en la historia. Quizá sí que merecía la pena hacerlo. Además, puede que no fuese necesario crear tantas monedas del tiempo, así él también podría vivir. Tendría que encontrar un equilibrio para poder superar la prueba y tener éxito sin que muriere en el intento.

De repente, sintió una chispa de esperanza y de valor, de coraje resplandeciente. El brillo de aquel ser celestial se le estaba impregnando en la piel, en el cabello... en su espíritu emprendedor. Sentía que podía conseguirlo y ser uno de esos visionarios, adelantados a su tiempo, que siempre serían recordados por sus aportaciones al mundo.

Y tomó una decisión.

Emprendedor: Acepto -dijo con firmeza.

El dios del tiempo le sonrió con satisfacción y le tocó la frente con su dedo índice. El emprendedor sintió un calor en su mente, y supo que había recibido el don de crear monedas del tiempo.

Dios del tiempo: Bien hecho, joven. No esperaba menos, al fin y al cabo, yo decidí escogerte. Has elegido sabiamente. Ahora ve y cumple tu destino. Crea monedas del tiempo y ponlas en circulación. Haz que el mundo sea un lugar mejor. Y no te preocupes por tu vida. Aunque sea corta, será intensa y gloriosa. Y yo estaré orgulloso de ti.

Dicho esto, el dios del tiempo desapareció, dejando al emprendedor solo en la calle.

El emprendedor se quedó unos segundos paralizado, asimilando lo que acababa de pasar. Luego se miró las manos y pensó en crear una moneda del tiempo. Y así lo hizo.

En su palma apareció una moneda plateada, con el símbolo del reloj de arena grabado en ambas caras. Era una moneda del tiempo, la primera de muchas.

El emprendedor la cogió con cuidado y la guardó en su bolsillo. Luego se dirigió a su casa, con una sonrisa en los labios y férrea determinación en los ojos.

Tenía un sueño que cumplir.

Y estaba dispuesto a darlo todo.

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