El otro lado acelerado

¿Hay otras galaxias? ¿El mundo está acelerado? ¿Qué hay a lo lejos, ahí, en ese abismo oscuro y morado?

Las diferentes capas de la vida no nos dejan ver más allá... qué misterio yace en el vacío, qué secreto, qué hay detrás.

Para dominar esa inquietud, ese anhelo, solo queda una opción.

Sal para explorar y vive la aventura.

Y luego, lucha.

Hay que luchar todo el tiempo, porque el abismo no deja descansar a nadie. El abismo extrae fuerzas de nuestro mundo y lo acelera o desacelera.

Y entonces el tiempo se detiene, ¿seguirás luchando?

El abismo me llama, me atrae, me seduce.

Siento su poder en mi interior, como una fuerza magnética que me arrastra hacia él.

Quiero saber qué hay al otro lado, qué secretos se esconden en esa oscuridad morada.

Pero no estoy solo en esta aventura. Tengo a mis compañeros, mis amigos, mis aliados. Ellos también sienten la misma curiosidad, el mismo deseo, el mismo valor. Juntos formamos un equipo, una familia, una unidad.

Nos preparamos para el viaje, la exploración y nuestro mayor anhelo, el descubrimiento. Llevamos todos nuestros recursos encima.

Sabemos que el abismo no es un lugar seguro, que hay peligros y amenazas en cada rincón. Pero también sabemos que hay oportunidades y recompensas, que hay maravillas y sorpresas.

Nos ponemos en marcha, nos adentramos en el vacío y nos lanzamos a la aventura. Y luego, luchamos. La lucha nunca termina y la guerra... la guerra nunca cambia.

Luchamos contra las criaturas del abismo, contra las fuerzas del caos, contra los enemigos de nuestro mundo que adoptan distintas formas maquiavélicas y capciosas

Queremos sobrevivir y por eso luchamos. Queremos conocimientos y por eso aprendemos y sabemos que hay un destino por escribir; y si ya está escrito, lucharemos por cambiarlo.

Y entonces el tiempo se detiene, ¿seguiremos luchando?

El abismo nos revela su secreto, misterioso y múltiple.

No es un lugar vacío, sino un mundo lleno de vida. Pensábamos que era una oscura morada, pero ha resultado ser un colorido vergel. No eran una fuerzas malignas, sino energía divina que solo estaba cubierta de polvo y escarcha.

El abismo nos revela que es la fuente de todo lo que existe, de todo lo que somos, de todo lo que podemos ser y que es el origen de nuestro mundo y de otros mundos, la puerta a otras dimensiones, realidad y universos.

Nos quedamos extasiados... en verdad, abrumados. Sentimos una conexión profunda con el abismo, nos sentimos parte de él y él parte de nosotros y aun así, no podemos evitar asomarnos al mismo y sentir un vértigo ominoso.

Tenemos que volver y traer con nosotros una cuerda, de otra forma no podemos bajar de forma segura... ¿Cómo nos la hemos podido dejar? Aun cuando estábamos colmados de conocimientos, preparados para la aventura con todos nuestros recursos y versados en los posibles peligros que habría durante el camino gracias a nuestra vasta experiencia en la vida, nos hemos dejado simplemente unas cuerdas. Ninguno las llevamos, así que tenemos que volver.

Compartiremos lo que hemos descubiertos y volveremos mejor equipados y más fuertes, con más gente y más posibilidades de éxito a la hora de bajar por el abismo. Sabemos que tenemos que seguir luchando. Regresamos a nuestro mundo con una nueva visión, con una nueva sabiduría, con una nueva fuerza. Llevamos con nosotros el recuerdo del abismo, su regalo y bendición, que es conocer la naturaleza que esconde y aguarda nuestro regreso.

Y entonces el tiempo se reanuda, ¿seguiremos luchando?

Sí, seguiremos luchando.

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