Diario de un científico en el planeta Aebor

La aeborita es el raro mineral por el que se compone el planeta Aebor. En ningún otro planeta puede ser encontrado este mineral. Por esta razón, todas las facciones interplanetarias quieren hacerse con su control. Antes de que cualquiera de ellas llegara para intentar hacerse con esta extraordinaria riqueza mineral, aquí vivían unos seres mutados e integrados con el mineral, que formaba parte de sus cuerpos.

No se sabe cómo se han originado estos seres o si se trata de seres nativos. Una de las hipótesis apunta a que este todavía desconocido mineral pudiera albergar algún tipo de forma de vida. Otra hipótesis sostiene que estos seres provienen de la primera facción que descubrió el planeta y que sufrió algún tipo de enfermedad endémica procedente de la aeborita.

Estos seres se organizan y estructuran en una facción conocida como la “Ruina mineral”, que presenta una jerarquía muy avanzada y cerrada, con estratos de trabajadores con funciones específicas según su nivel de desarrollo evolutivo.

El minero de aeborita mutado parece ser la forma orgánica más básica. Se dedica a recolectar aeborita para toda la facción. Su continua exposición al mineral ha desencadenado la más primitiva, horrenda y menos funcional de las mutaciones, exclusivamente enfocada en la recolección eficiente del mineral. Cuando sus órganos vitales mueren, se cristalizan y reconvierten en aeborita que será recolectada por otros mineros, completando así el ciclo de la recolección. Sus largos brazos les permiten una potencia extraordinaria junto con las pezuñas con las que golpean los minerales como una bola de demolición.

El capataz minero de aeborita mutado es la evolución del minero de aeborita mutado. Ha perdido el peso y la longitud de los brazos que le restaban agilidad y se enfocaban exclusivamente en la recolección de aeborita; el capataz ya no los necesita, ya que sus nuevas funciones atienden a la organización y coordinación de los mineros. Los capataces dirigen a pie de campo las labores de recolección y se aseguran de que la aeborita recogida sea de calidad. Eligen los nodos de recolección y despliegan la infraestructura necesaria para que el proceso se lleve a cabo adecuadamente. Sus mutaciones son menos agresivas y más funcionales, lo que le ha permitido sobresalir por encima de entre sus hermanos de estatus inferior, los mineros.

Parece que los capataces pueden ir armados con unas pequeñas pistolas que se alimentan de aeborita y de considerable potencia para imponer su autoridad sobre el resto de mineros e impartir orden mediante el uso de la violencia.

El luchador de aeborita mutado es radicalmente diferente a hermanos mineros. El luchador de aeborita ha desarrollado mutaciones por y para el combate. La defensa tanto de los mineros como del proceso de recolección es la máxima prioridad. Los luchadores también defienden el núcleo primordial de aeborita, en el corazón del planeta y desde donde se extiende toda la facción de la Ruina mineral.

Todo el cuerpo del luchador está recubierto de aeborita refinada, que se torna de un color azul cian brillante cuando se activa. La aeborita refinada deja de brillar cuando está inactiva. Al albergar altas cantidades de energía, la aeborita refinada es capaz de fundir casi cualquier elemento al contacto. Aunque, sin duda, se trata de fuertes luchadores, su número es reducido debido al largo proceso requerido para refinar la aeborita. Suele haber un luchador como máximo por nodo de recolección. Cuando se forman regimientos, estos no superan las 6 unidades.

Los luchadores pueden ir armados con unas potentes escopetas de aeborita que les permiten abandonar el cuerpo a cuerpo en situaciones específicas, ya que lo normal es que inicien el combate a corta distancia. A larga distancia, los luchadores son débiles, pero pueden suplir esta carencia con la escopeta que otorga una excelente potencia de fuego a media distancia, y por supuesto, la capacidad para recortar distancias rápidamente para lograr el combate cerrado, dejando poco espacio de maniobra al enemigo. 

La facción de la Ruina mineral se compone de 6 sectores, cada uno gobernado por un comandante de aeborita mutado. En el núcleo primordial de aeborita se sitúa la sede desde donde los comandantes dirigen toda la facción. Los comandantes, además de planificar y diseñar el proceso de recolección de aeborita, desempeñan todas las demás gestiones que tienen que ver con el buen funcionamiento de la facción.

Los comandantes raramente se ven obligados a combatir, pero si lo hacen, son imbatibles. Aunque disponen de menos aeborita refinada que los luchadores, se componen de un mini núcleo de aeborita refinada que permite el uso de la energía a un nivel superior, lo que les confiere un aumento en todos sus atributos y habilidades.

 Además, los comandantes tienen acceso a armas de fuego de larga distancia, como un subfusil de alta precisión y muy baja cadencia de disparo, alimentado con aeborita. Raramente se fuerza a los comandantes a luchar, pero de verse en la situación, lo hacen primeramente desde una posición segura a larga distancia, mientras lideran sus ejércitos.

Regresar al blog

Deja un comentario