Los adultos elegidos

JULIE: Hola a todos y todas, muchas gracias por venir.

Soy Julie y seré vuestra psicóloga durante el proceso terapéutico que desarrollaremos en este y en los siguientes encuentros.

Alrededor de Julie hay ocho sillas formando un círculo, ocupadas por ocho adultos que intercambian miradas nerviosas entre sí.

JULIE: Como sabéis, habéis venido voluntariamente para trabajar las problemáticas que cada uno estáis afrontando y que os suponen una fuente de estrés, lo cual es muy valiente por vuestra parte.

Ahora me gustaría que os presentarais y dijerais por qué estáis aquí. Sé que esta es la parte más difícil, pero alguien tiene que romper el hielo.

Para fortuna de algunos, Kana se adelantó y fue la primera en presentarse.

KANA: ¡Hola! Me llamo Kana, tengo 25 años y trabajo en una zapatería. El problema que tengo es que me gustaría encontrar otro trabajo en el que sentirme más realizada.

JULIE: Muy bien Kana.

Creo que eres la más joven del grupo. Seguro que tu energía nos será útil en las dinámicas que quiero que hagamos.

KANA: Ah, a ver. Sé que soy joven y todavía tengo tiempo para encontrar otro trabajo, pero me siento un poco estancada y apagada, sin ilusión.

JULIE: No te preocupes, lo iremos trabajando poco a poco. Si os parece bien, continuamos en círculo en el sentido de las agujas del reloj, así que le toca mismamente a ti que estás sentado a la izquierda de Kana.

GERALT: Perdone, tengo una pregunta antes de continuar, ¿cuánto va a durar la sesión? Es que yo luego me tengo que ir porque tengo una cita.

JULIE: Estaremos en torno a una hora y media.

GERALT: ¿Y no podemos saltarnos las presentaciones e ir directamente a los ejercicios?

JULIE: … ¿cuál es tu nombre?

GERALT: Ehhhmm…Geralt.

JULIE: De acuerdo, Geralt, es un placer tenerte aquí. La cuestión es que la fase de presentación es muy importante porque... 

De repente, hubo un temblor, y unos segundos más tarde, el techo de la habitación se estaba derribando sobre las cabezas los participantes.

KANA: Ay, mi cabeza… pero, ¿qué ha pasado? ¿Alguien me oye?

CRISPIN: Sí, estoy aquí, estoy bien. ¿Dónde estamos?

BEAQUIS: Oye…qué mareo. Este sitio no es dónde estábamos antes, quiero decir...  no estamos en la habitación… ¿no?

KANA: Creo que estamos en otro lugar ¿cómo puede ser? ¿y la psicóloga?

Kana se levantó con dificultad y miró a su alrededor. Estaba en una especie de bosque, rodeada de árboles gigantescos y plantas extrañas. A su lado, estaban los otros siete adultos que también habían participado en la sesión de terapia. Todos parecían confundidos y asustados, alguno incluso aturdido.

KANA: ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?

CRISPIN: No lo sé, pero esto no es normal. ¿Será un sueño?

BEAQUIS: O una pesadilla. ¿Y si nos han secuestrado? ¿O nos han drogado?

GERALT: Venga ya, no digáis tonterías. Esto tiene que ser una broma. Alguien nos ha traído aquí para gastarnos una broma pesada.

KANA: ¿Una broma? ¿Y quién sería capaz de hacer algo así? ¿Y cómo?

GERALT: Pues no sé, quizá la psicóloga. O alguno de vosotros. O yo mismo.

KANA: ¿Tú mismo? ¿Estás loco?

GERALT: Bueno, no sé, a lo mejor soy un genio del mal y he planeado todo esto para divertirme, ja ja ja.

KANA: No tiene gracia, Geralt.

GERALT: Ya, ya, era una broma. Pero en serio, esto debe tener una explicación lógica.

CRISPIN: Pues yo no la veo por ningún lado.

BEAQUIS: Ni yo.

Los otros cuatro adultos permanecían en silencio, observando el entorno con incredulidad. Kana se acercó a ellos y les preguntó sus nombres.

KANA: Hola, soy Kana. ¿Cómo os llamáis?

LUCÍA: Lucía.

MARCOS: Marcos.

JUAN: Juan.

SARA: Sara.

KANA: Encantada de conoceros, aunque sea en estas circunstancias tan raras. ¿Estáis bien?

LUCÍA: Sí, creo que sí.

MARCOS: Yo también.

JUAN: Yo tengo un poco de dolor de cabeza.

SARA: Yo estoy mareada.

KANA: Bueno, al menos estamos todos vivos. Eso es algo positivo, ¿no?

LUCÍA: Sí, supongo que sí.

MARCOS: Pero ¿y ahora qué hacemos?

JUAN: Pues no sé, buscar una salida.

SARA: ¿Una salida? ¿Y dónde puede haber una? ¡Si estamos en un lugar totalmente desconocido!

JUAN: No lo sé, pero debemos buscar por este sitio, sea donde sea.

SARA: Pero ¿y si no hay salida? ¿Y si estamos atrapados aquí para siempre?

JUAN: No digas eso, mujer. Tiene que haber una forma de volver a casa.

SARA: ¿Y si no la hay?

JUAN: Por favor, no seamos negativos. Si no hay salida, pues entonces tendremos que adaptarnos a este lugar y sobrevivir como podamos hasta que nos encuentren.

SARA: ¿Sobrevivir? ¿De qué? ¿De quién?

JUAN: Ay dios mío... no lo sé, la cosa es estar preparados por lo que pueda pasar.

SARA: Ay, qué miedo.

JUAN: Tranquila. Estamos juntos en esto. Nos ayudaremos los unos a los otros y saldremos de aquí.

SARA: Bueno...

Mientras tanto, Geralt se había alejado del grupo y se había puesto a explorar el bosque por su cuenta. Le daba igual lo que les pasara a los demás. Él solo quería encontrar una forma de salir de allí y volver a su vida normal. Tenía una cita importante esa tarde y no podía perderla por nada del mundo.

GERALT: Vamos a ver... Tiene que haber alguna pista, alguna señal, algo que me indique dónde estoy y cómo salir de aquí... A ver si encuentro algún camino o alguna casa o algo...

Geralt caminó sin rumbo fijo durante unos minutos, hasta que se topó con algo que le dejó boquiabierto. Era una criatura parecida a un perro, pero con el pelo azul y unas alas en la espalda. Tenía unos ojos grandes y expresivos, y una cola larga y peluda. Estaba sentada sobre una roca, mirando a Geralt con curiosidad.

GERALT: ¿Qué demonios es eso?

CRIATURA: Hola, me llamo Pupmon. ¿Y tú?

GERALT: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Tú hablas?

PUPMON: Sí, claro que hablo. ¿Y tú?

GERALT: Sí, sí, yo hablo, pero... ¿qué eres tú?

PUPMON: Soy un digimon.

GERALT: ¿Un digi... qué?

PUPMON: Un digimon. Una criatura digital que vive en el mundo digital.

GERALT: ¿El mundo digital? ¿Qué es eso?

PUPMON: Es el mundo donde estamos ahora. Un mundo paralelo al tuyo, donde existen los digimons.

GERALT: ¿Un mundo paralelo? ¿Estás de broma?

PUPMON: No, no estoy de broma. Es la verdad.

GERALT: Pero... ¿cómo hemos llegado aquí? ¿Qué ha pasado?

PUPMON: No lo sé. Solo sé que hace un rato sentí una extraña energía y vi una luz muy brillante. Y algo me atraía hacia esa luz. Luego apareciste tú.

GERALT: ¿Yo?

PUPMON: Sí, tú. Y otros siete humanos más. Os estuve observando desde lejos. Tenía un poco de miedo, pero vi que tú te separaste y vine a esta roca a esperarte.

GERALT: Mmm... ¿Otros siete humanos? ¿Te refieres a los de la sesión de terapia?

PUPMON: No sé qué es eso de la sesión de terapia, pero sí, me refiero a otros humanos como tú.

GERALT: ¿Y dónde están?

PUPMON: No lo sé. Supongo que estarán por ahí, con sus respectivos digimons.

GERALT: ¿Sus respectivos digimons? ¿Qué quieres decir con eso?

PUPMON: Quiero decir que cada uno de vosotros tiene un digimon compañero. Algo me dice que es así. Yo soy el tuyo, siento una conexión contigo.

GERALT: ¿El mío? ¿Qué significa eso?

PUPMON: Significa que tengo que acompañarte y estar contigo. Quiero ser tu amigo.

GERALT: Pero... yo no quiero un amigo como tú. Yo no quiero estar aquí... lo que quiero es volver a mi mundo.

PUPMON: Lo siento, pero no creo que sea posible. Al menos, no por ahora.

GERALT: ¿Cómo que no por ahora? ¿Qué quieres decir con eso?

PUPMON: Quiero decir que hay una razón por la que habéis venido aquí. Una razón muy importante, aunque no sé muy bien cuál...

GERALT: ¿Pero... qué razón puede ser?

PUPMON: No lo sé exactamente, pero creo que tiene que ver con el destino del mundo digital y el vuestro.

GERALT: ¿El destino del mundo digital y del nuestro? ¿De qué estás hablando?

PUPMON: Estoy hablando de una gran amenaza que se cierne sobre ambos mundos. Y creo que vosotros habéis venido para ayudarnos a los digimons a detener esa amenaza e impedir que se produzca una tragedia con consecuencias sin precedentes. La destrucción de todo.

GERALT: ¿Nosotros? ¿Y por qué nosotros?

PUPMON: Porque sois los elegidos. Los adultos elegidos para salvar el mundo.  No me preguntes por qué, pero lo sé. Tengo esa conexión especial contigo que me lo dice.

Geralt se quedó sin palabras. No podía creer lo que estaba oyendo. Aquello era una locura. Una locura total y absoluta.

Regresar al blog

Deja un comentario